A CONTRAPELO
13 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.SI PASA la prueba del algodón paternal, los escolares del Manuel Rivero de Lalín estrenarán hoy un nuevo colegio. No faltarán las lágrimas de los más pequeños al separarse de los padres, ni tampoco los recuerdos de los más mayores. Quizás alguno añore el antiguo centro, a pesar de que sus instalaciones se habían quedado pequeñas y obsoletas. Nuevas aulas que mejoran la oferta educativa lalinense y que refrenda la pujanza poblacional del municipio. Una obra a la que se suma, en materia formativa, la ampliación del auditorio. Proyecto que marcha con retraso, uno de los males que afectan a las principales ejecuciones de Lalín, aunque habrá quien diga que lo importante es afrontar iniciativas importantes en el Concello. Esperemos que -a pesar de los retoques de última hora- desde esta mañana los alumnos del Manuel Rivero puedan empezar curso sin problemas, aunque haya olor a pintura.