Además de la escasez de plazas, las carencias de los únicos centros en funcionamiento son un problema añadido. En la residencia Nosa Señora das Dores de Lalín -en la imagen- las obras de ampliación que permitieron incrementar hasta 80 la cifra de residentes trajeron consigo nuevas necesidades. Las más urgentes son la ampliación del comerdor y de la cocina, la instalación de un calentador industrial y el recambio de las lavadoras. Parecen pequeños detalles, pero no lo son tanto. Tras quemarse el calentador industrial del agua, el personal de la residencia lalinense se vio en la necesidad de tener que calentar agua en la cocina y trasladarla en cubos para poder asear a los mayores. La dirección del centro calcula que las obras precisan una inversión de 219.000 euros. En A Estrada, al viejo edificio tampoco le sobrarían algunos retoques.