Chantada lleva ya tres años sin matadero. La reconversión de las instalaciones de la empresa Frilusa en centro de eliminación de riesgos de la enfermedad de las vacas locas dejó al municipio sin este servicio. Desde entonces, ganaderos y carniceros han sorteado esta carencia recurriendo a los mataderos más próximos. El de Taboada, el más cercano a Chantada y, por eso, el más utilizado por los chacineros de esta zona, va a ser ampliado próximamente. La reforma podría consolidarlo como matadero de referencia para toda la comarca. El trabajo que dejó de atender Frilusa en diciembre del año 2000 se lo repartieron fundamentalmente los mataderos de Taboada y Monforte, aunque algunos carniceros optan también por acudir a Lalín. Por cuestiones de proximidad, el de Taboada tiene todos los boletos para hacerse con casi todo el pastel. Lo que ocurre es que el matadero que ese ayuntamiento privatizó en junio del año pasado no da de sí para atender toda la demanda que genera la comarca. Esa situación podría cambiar en poco tiempo. El industrial que se hizo cargo de este servicio el año pasado se propone llevar a cabo una importante reforma para ampliar la capacidad de estas instalaciones. No se trata exactamente, dicen los promotores del proyecto, de tratar de hacerse con todo el negocio que dejó vacante Frilusa hace tres años. La ampliación es una necesidad en sí misma porque el matadero de Taboada hace tiempo que trabaja al borde de su capacidad y porque sus condiciones son muy mejorables. El proyecto de ampliación será entregado pronto en las oficinas municipales. Su objetivo es dejar la actual línea de sacrificio sólo para ganado porcino y habilitar una nueva para vacuno. Situación excepcional Chantada es una de las pocas cabeceras de comarca de la provincia de Lugo que carece de un servicio propio de matadero, ya sea de gestión pública o privada. Originariamente, el matadero local estaba en la planta baja de la Plaza de Abastos. La entrada en vigor de la nueva normativa europea sobre sacrificio de animales para el consumo humano forzó su cierre, igual que el de la mayoría de los mataderos entonces homologados. Frilusa tomó su relevo hasta el estallido de la crisis de las vacas locas. La falta de un matadero local resulta especialmente llamativa en Chantada, centro de una de las comarcas que supieron conservar su potencial ganadero tras las sucesivas crisis y reconversiones por las que pasó el sector en toda Galicia. Aún así, lo cierto es que el cese de los sacrificios en Frilusa fue recibido por los carniceros locales sin apenas protestas.