Reportaje | Primer Raid de Cabaleiros de Deza Sesenta jinetes con sus caballos recorrieron ayer por parejas 25 kilómetros para luchar por un premio en la competición equina celebrada en Lalín
16 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?anar un Raid no es cosa de uno ni de dos. Es de dos pares: uno de jinetes y otro de caballos. El cuarteto sin separarse tiene que lograr el mejor tiempo en la meta para vencer en esta competición equina que ayer organizaron en la parroquia lalinense de Botos los Cabaleiros de Deza. Un total de sesenta jinetes participaron en el Raid. Comenzaron a salir por parejas -dos cabaleiros acompañados de sus respectivos caballos- desde las once de la mañana. La meta estaba a 25 kilómetros y hasta ella el cuarteto tuvo compenetrarse a la perfección. Los équidos aguantaron el esfuerzo en una mañana gélida que en ocasiones estuvo acompañada por la lluvia mientras que los jinetes tuvieron que conducirlos a un ritmo constante para que no sobrepasasen las 60 pulsaciones por minuto. Dos controles con veterinario a lo largo del camino impedían que los animales que superasen esta cifra continuasen hasta recuperarse. Y si un caballo del par no podía continuar el otro tampoco. Y algunos se detuvieron durante un tiempo considerable al alcanzar las 113 pulsaciones por minuto. Unas dos horas después de la partida -los ganadores lo hicieron en menos- llegaban a la meta. Algunos de los jinetes se perdieron pese a las indicaciones después de que un coche tapase una de las señales indicadoras. Otros pararon para avituallarse en el camino. Al final el mejor cuarteto fue el que tenía como par de jinetes a Fernando Regalade y Pepe Sacristán . Los segundos fueron Roberto Seijas y Pachango , que también se alzaron con el premio a los más jóvenes. Los terceros fueron Manolo de Sello y su hijo. Los últimos -los jinetes Roberto y Orlando- también tuvieron un galardón. La organización tuvo un reconocimiento para las amazonas Patricia y Lucía, así como para el jinete más joven que participó, Manuel Granja de siete años que hizo el recorrido con su padre. Y tras la competición: comida. Más de 120 personas amantes de los caballos compartieron mesa en Botos mientras sus équidos descansaban del esfuerzo en los remolques. Fue una tarde en la que no faltó la música y en la que Cabaleiros do Deza ya empezó a pensar en la próxima edición del Raid tras la buena acogida.