Cisma en la construcción gallega

Manuel V. Sola VIGO

LALÍN

XOÁN A. SOLER

Política, celos y más de 700 millones de euros en contratas públicas enfrentan a empresarios pontevedreses y coruñeses en la Federación Gallega de la Construcción.

12 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Antón Arias: «Quiero saber por qué se van y si es un problema personal, intentaré arreglarlo» Fernández Presas: «No defienden nuestros intereses y no nos sentimos representados» La patronal gallega de la construcción afronta su mayor cisma interno, en el año en que más contratas públicas está adjudicando el Gobierno (en el trancurso del primer trimestre ya se han licitado 375 obras por valor de 345 millones de euros). La semana pasada, el presidente de la Asociación de Constructores de Pontevedra, Ángel Fernández Presas, presentaba su dimisión en la Federación Gallega de la Construcción y retiraba a sus tres vocales de la junta directiva. ¿Por qué? Ni siquiera lo han dicho. Su única aclaración es la carta que envió a su presidente gallego, el coruñés Antón Arias. «Le comunico que -dice la misiva- hemos decidido abandonar la federación porque no nos sentimos representados por ella y por entender que no se defienden los intereses del sector en la provincia de Pontevedra». Sorpresa Ni Presas ni su equipo han precisado qué quieren decir sus acusaciones. «Me cogió completamente por sorpresa. Voy a reunirme con ellos para conocer los motivos reales de su dimisión. Y, si el problema es personal, intentaremos arreglarlo», explica Antón Arias, quien asegura no haber percibido, en sus casi tres años de mandato, ningún reproche por parte del que ahora le acusa de no representarlo.Fuentes del sector empresarial gallego hacen un diagnóstico más clarificador. El problema arrancaría de la dimisión de Antonio Ramilo como presidente de la CEG (nunca bien encajada en Pontevedra) y la asunción de todo el poder por parte de Antonio Fontenla. El constructor coruñés, no sólo controla la CEG, sino que sigue tomando las decisiones importantes en la Confederación de Empresarios de A Coruña y en la propia Federación Gallega de la Construcción, patronales que presidió él mismo durante varios años.Ángel Fernández Presas no sólo perdió, inesperadamente para él, las elecciones frente a Antón Arias, sino que lo hizo con el voto en contra de uno de sus vicepresidentes, Manuel Dios.A esta pugna A Coruña-Pontevedra por el reparto del poder empresarial de Galicia, se ha sumado el cisma de Lugo y el hecho de que Fernández Presas, natural de Lalín, siempre haya sido considerado un hombre de confianza de José Cuiña.«Yo no creo que la política tenga nada que ver en esto. Lo que puedo asegurar es que nunca, en ninguna reunión, he tenido la más leve insinuación de que la asociación de Pontevedra estaba descontenta», explica Antón Arias.El sector de la construcción es el más potente de Galicia, con más de 6.000 millones de euros en volumen de negocio en el 2002, 19.000 empresas (menos de un 30% están asociadas a la federación) y 120.000 empleados.