Un servicio de integración para el deleite de los sentidos

La Voz

CERDEDO

No son rutas turísticas, son rutas diseñadas para responder a las necesidades básicas de los pueblos más desconectados. O así lo entendió el Concello cuando puso en marcha esta iniciativa hace algo más de dos años. El minibús se adquirió con las ayudas Agader de la consellería de Medio Ambiente.

El objetivo, la dinamización del rural en un territorio en donde la dispersión y el avejentamiento son dos males endémicos, atendiendo especialmente a las zonas más desconectadas. Los destinatarios potenciales, personas mayores -teniendo en cuenta que casi el 40% de la población en Cerdedo tiene más de 65 años- y sin permiso de conducir o medios para desplazarse. El resultado, sin quererlo, cinco rutas dignas de postal a través de enclaves únicos.

El itinerario es lento, serpenteante e incluso complicado para el paso del minibús en algunos puntos, pero dista mucho de lo tedioso. De forma no premeditada, los trayectos hacen gala en su recorrido del patrimonio histórico y cultural del municipio. Montañas, pastos, eirados y majestuosos amaneceres. Pueblos ajenos al paso del tiempo, en donde existe un concepto distinto del ritmo de vida, del devenir, pero al mismo tiempo con una vía de escape y de conexión; ese vehículo disponible una vez por semana para ir al centro urbano y realizar compras, hacer gestiones en el banco, o acudir al centro de salud.

Y esa es una de las genialidades del servicio, que está conectado con el Ambulatorio de modo que los pacientes reciben cita médica coincidiendo con el día en que pasa el minibús por su zona.