Los concellos redujeron a menos de la mitad su deuda desde la crisis

En el 2008 debían a los bancos 11,8 millones de euros, cerrando el pasado año en 5


LaLín / la voz

Si los ciudadanos de a pie tuvieron que apretarse el cinturón con la crisis económico que comenzó a manifestarse con virulencia en el 2008, tras unos primeros coletazos a finales del año anterior, los concellos tampoco se salvaron de la necesidad de ajustar sus presupuestos y evitar que creciesen las deudas con las entidades financieras. Una mayor austeridad en líneas generales en Deza y Tabeirós-Terra de Montes cuyo mejor reflejo radica en la considerable reducción del dinero pendiente de abonar a los bancos, que se redujo de forma conjunta en más de la mitad. Si al cierre del 2008 los nueve ayuntamientos tenían una deuda viva de 11.810.000 euros, esa cantidad quedó en 5.061.000 a 31 de diciembre del pasado año.

Solo uno de los nueve municipios tenía al cierre del pasado año más deuda que en el inicio de la crisis económica, en concreto Agolada. El resto consiguieron reducirla o, como ocurre con Rodeiro, el caso más singular en las comarcas, mantenerla en cero euros durante el largo período de esta comparativa. En esta más de una década nunca el Concello cambote cerró ejercicio con cuantías pendientes de abonar en las entidades financieras, en parte beneficiado por ingresos como el de los parques eólicos.

En el 2008 hubo otro concello más que tampoco tenía deuda vida, uniéndose Dozón a Rodeiro. El pasado año ese número creció hasta cuatro municipios, porque tampoco tenían Vila de Cruces y Cerdedo-Cotobade.

Si nos atenemos a las mayores cuantías de dinero pendiente de abono a los bancos en el 2008, lideraba ese ránking Lalín con 3.943.000 euros según los datos publicados por el Ministerio de Hacienda. Incluso aumentó en el 2009, hasta los 4.140.000 euros para después emprender vaivenes y acabar el 2015, por ejemplo, en los 4,266 millones. Con el cambio de gobierno -entró el tripartito CxL, PSOE y Apac, que pasó a cuatripartito con el BNG por el PP- se produjo una reducción progresiva de esa deuda durante el anterior mandato, cayendo a 3,597 millones en el 2016, a 1,275 un año después y a los 558.000 euros ya citados al finalizar el pasado ejercicio.

A Estrada se situaba en el comienzo de la crisis como el segundo ayuntamiento con más deuda viva en las comarcas, con sus 3.773.000 euros. Desde el 2008 fue bajando de forma paulatina, con alguna subida puntual, por ejemplo entre el 2015 y el 2016 cuando pasó de 2,634 a 2,732, para intensificar la reducción en los dos últimos ejercicios: a 1,862 en el 2017 y a 1,220 el pasado ejercicio. También por encima de los 3 millones, en concreto 3.019.000 euros arrancó Silleda esta comparativa, aunque en su caso siguió aumentando pese a la crisis de la economía mundial, con picos como los 3,624 del 2012. El cambio de gobierno, entrando el PSOE por el PP, se tradujo después en un descenso hasta cerrar por ejemplo el 2015 con 2,951. Bajó de nuevo en el 2016 y el 2017, pero hubo repunte al cierre del 2018, hasta 2,550 millones.

Vila de Cruces lleva tres años sin deber nada en las entidades financieras, hecho conseguido en el 2016. Partía con 633.000 euros de deuda en el arranque de la crisis, que creció en el 2009 y tuvo después altibajos hasta lograr dejarlo a cero. Con un año de anticipación, en concreto en el 2015, la economía del Concello de Forcarei vive ajena al pago de cuotas o intereses bancarios, tras partir en el 2008 con unos escuetos 97.000 euros que se dispararon, por ejemplo, hasta 774.000 en el 2012.

Dozón partía sin deuda en el 2008 para arrancar el pasado mandato en 175.000 euros, cerrando el pasado ejercicio con 108.000, tras tres ejercicios consecutivos de reducción.

Agolada, único municipio donde se incrementó el dinero pendiente

En esta comparativa entre el 2008 el 2018 tan solo el Concello de Agolada incrementó su deuda vida. El primer año real de la crisis económica tenía 237.000 euros pendientes con los bancos, para después irse disparando. En el 2012 ya superaba el millón de euros, con 1,552, o los 1,135 del 2015. Tuvo que afrontar un plan de ajuste que está dando sus frutos. En el 2016 debía 1,146, cayendo a 875.000 en el 2017 y ya solo 625.000 euros a 31 de diciembre del pasado año.

Donde resulta más complicada la comparativa es en Cerdedo-Cotobade. Antes de la fusión de ambos municipios, Cerdedo debía 108.000 euros en el 2008 y nada Cotobade. En el 2015 había subido a 363.000 euros en el primer caso, para conseguir ya conjuntamente dejarla a cero en el 2017 y el 2018.

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