Antía Rodríguez, fisioterapeuta estradense: «La crioterapia reduce la inflamación y el dolor desde la primera sesión»
A ESTRADA
Nuevas técnicas se combinan con las clásicas para acelerar la recuperación
08 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La fisioterapia tiene nuevos aliados que en A Estrada empiezan a abrirse paso en las consultas demostrando su poder terapéutico. Como la crioterapia y la tercaterapia, dos nuevos tratamientos que están ganando popularidad por sus beneficios, tanto por sí mismos como usados como complemento al trabajo clásico manual.
«La crioterapia es un sistema que permite reducir la inflamación, disminuir el dolor y controlar el edema utilizando el frío. Es muy útil, por ejemplo, en casos en los que el paciente tiene mucho dolor o acaba de ser intervenido quirúrgicamente. Al principio, con la inflamación y el dolor, la terapia manual se hace más dura. Con la crioterapia, desde la primera sesión se nota mucha mejoría», explica la fisioterapeuta Antía Rodríguez Otero (Esgos, 1988).
Antía Rodríguez, que tiene larga experiencia en el oficio, abrió el pasado mes de octubre en A Estrada la clínica Axial Salud Integrativa (Gradín, 1, bajo 2), apostando por tecnologías y tratamientos innovadores junto con los métodos más convencionales para acelerar la recuperación del paciente.
«La crioterapia permite acortar el tiempo de recuperación. A veces con una sesión es suficiente. A mí no me gusta reagendar. Si el paciente viene tarde y el problema es grande, seguramente no puede solucionarse en una sola sesión, pero, si se puede, ese es siempre mi objetivo», explica la especialista.
«La crioterapia está especialmente indicada en esguinces, roturas musculares, sobrecargas o para recuperarse después de una cirugía. Para los deportistas, permite acortar tiempos de recuperación y facilita una vuelta más rápida a la competición. Para la población general, significa recuperarse antes tras una lesión o intervención, con menos molestias y mejor evolución», comenta Antía Rodríguez.
Menos resaca terapéutica
«Yo, por mi forma de trabajar, que es bastante intensa, también suelo utilizar la crioterapia después de la terapia manual para que el paciente tenga menos resaca de la sesión», cuenta.
«Nosotros utilizamos una máquina de crioterapia y compresión activa que no usa agua ni hielo, sino un líquido que discurre por una especie de circuito que, mediante distintos accesorios, se aplica en la zona del cuerpo que se necesite a la temperatura que se quiere. Es cómodo e higiénico. La máquina tiene un rango que va de los cero grados a los 40 y se puede utilizar en modo baño de contraste de calor a frío y de frío a calor o bien directamente a cero grados, que es como solemos utilizarla», explica la experta.
El poder del calor profundo
Además de la crioterapia, el otro tratamiento que está entrando con fuerza es la tercaterapia. «Es un tratamiento que, por radiofrecuencia, estimula la regeneración de los tejidos. Genera un calor muy profundo y dilata los vasos. Aumenta el riego sanguíneo y la oxigenación y nutrición del tejido», cuenta Antía Rodríguez.
Según indica, esta técnica es especialmente eficaz en tendinitis, contracturas, roturas fibrilares, lumbalgias y cervicalgias. «Esta semana vino una clienta con una contractura que no podía ni tocarle del dolor. Al día siguiente estaba ya mucho más aliviada. El calor profundo se mantiene varias horas y reduce la viscosidad del tejido. Se relaja todo y es muy eficaz», comenta Antía.
Estos nuevos tratamientos se integran dentro del modelo de fisioterapia integral que practican algunos profesionales como la estradense, que trabaja desde la vertiente tradicional, la deportiva y la integrativa.
«El cuerpo habla un montón de lo que vive: mis manos son como las de un ciego que lee braille»
Antía Rodríguez estudió Fisioterapia en la Universidad de Valencia. Trabajó en clínicas como Fisoestrada y La Rosaleda, en Lalín, hasta que se mudó con su pareja a México, donde residió casi una década. «Allí descubrí la fisioterapia integrativa, que es la que me apasiona», explica. «Trabajé con un doctor que me enseñó nociones de la medicina tradicional china y también hice un máster emocional. Yo entiendo el cuerpo como un compendio biopsicosocial. Hay una parte social y otra emocional que tienen mucho que ver con lo que pasa en nuestro cuerpo», explica. «Trabajo tanto con la fisioterapia convencional, manual y con máquinas, como con la integrativa, que es pura terapia manual», aclara.
«El cuerpo habla un montón de lo que una persona está viviendo en un momento concreto. El cuerpo somatiza. A mí me gusta mucho trabajar con las manos sin usar cremas. Sé que es poco frecuente, pero para mí las cremas son una barrera en la terapia manual, no me permiten leer bien el cuerpo. Siempre comparo mis manos con las de un ciego cuando lee braille. Yo también leo lo que le pasa al cuerpo y necesito un contacto completo, con firmeza y sin barreras que me impidan ver qué hay más abajo. Trabajo casi por intuición. Voy siguiendo las tensiones de los tejidos. Sé cómo empiezo pero nunca sé cómo voy a terminar la sesión», explica.
«A veces tenemos dolores recurrentes que aparecen de manera intermitente. Muchas veces ese dolor tiene un significado emocional. Por eso mi idea es ofrecer un servicio multidisciplinar. Lo que busco es un trabajo coordinado con otras disciplinas, por eso la clínica se llama Axial Salud Integrativa. Y por eso el logo tiene como tres partes. Son las tres esferas del modelo que trabajamos: físico, psicológico y social. La clínica cuenta con un podólogo, que hace estudio de la pisada, plantillas y quiropodia, y ahora buscamos ampliar la red de colaboradores con profesionales de la psicología y la nutrición, con el objetivo de abordar la salud desde una perspectiva verdaderamente integral», dice. «No solo tratamos lesiones, analizamos el conjunto y utilizamos tecnología avanzada para que la recuperación sea más rápida, más segura y más duradera», explica.
La clínica Axial tiene web propia (axialsaludintegrativa.com) a través de la que se pueden concertar citas.