Un bar estradense reinventa el célebre emparedado usando carne a la parrilla con un toque picante
14 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.El universo de la hamburguesa no tiene fin. Justo ahora que parecía que ya todo estaba inventado y había hasta quien proponía volver a la sencilla burger de toda la vida, llega la hamburguesa de churrasco. La ha inventado el bar Scala de A Estrada, dándole una vuelta a la carta para tratar de ofrecer algo distinto. Y ha dado en el clavo.
La hamburguesa de churrasco es en sí misma un oxímoron. Es como la triste alegría o el hielo abrasador. Una contradicción. La hamburguesa, la reina de la comida rápida, se cocina aquí a fuego lento. Con el mimo y la dedicación de quien prepara un churrasco a la brasa.
Y no es extraño que la hamburguesa de churrasco naciera en el bar Scala, porque el negocio lleva más de una década apostando por las barbacoas.
«Hai dez anos que empezamos a poñer churraco de tapa os venres pola noite para tratar de atraer máis xente ao local. E funcionou moi ben. O cliente sabía que coa súa consumición ía ter unha tapiña ou que podía pedir racións e moita xente empezou a vir a propósito por iso», cuenta Marisol Picallo Señarís, que trabaja el bar codo a codo con su marido, Luis Iglesias, y es la jefa de la cocina.
El churrasco ha vuelto a ser un aliado en la nueva etapa del bar, que en diciembre abrió cocina para poder servir de lunes a viernes un menú del día en el que la BBQ vuelve a ser la protagonista indiscutible. «Churrasco de porco, de tenereira ou mixto, con patacas, ensalada bebida, postre e café por 14,90 euros», explica la dueña. Muchos carnívoros peregrinan al Scala en busca del menú churrrasqueiro del día.
En ese contexto de reformulación del negocio fue precisamente donde nació la hamburguesa de churrasco. En realidad, en la carta lleva el nombre de Hamburguesa Scala y es una hamburguesa solo a medias. La carne va emparedada en el pan blando de hamburguesa habitual. «Non usamos o industrial, senón un máis rústico e artesano», cuenta Marisol Picallo. Sin embargo, el medallón de carne difiere un poco de lo que comúnmente se entiende por hamburguesa. «Non trituramos de todo a carne nin a prensamos», explica la cocinera. «O que facemos é preparar o churrasco de tenreira á parrilla e despois sacámoslle os ósos para que se poida comer todo. Partímolo en anaquiños e poñémolo no pan, sen prensar para darlle unha forma concreta», cuenta. La carne se acompaña con queso fundido, pepinillo y cebolla caramelizada.
Pero eso no es todo. Para que la Hamburguesa Scala esté completa falta un ingrediente fundamental: la salsa. «A carne pintámola un pouco coa nosa salsa de churrasco», confiesa Marisol.
Ese toque final es el secreto mejor guardado del Scala, una salsa que lleva por nombre Ouro Celta y que siempre le pone la guinda al churrasco del local.
La receta se la inventó Marisol Picallo, pero por más que la interroguen, la cocinera nunca revela el secreto. «Leva, aceite, viño e especias», dice. Y eso es todo lo que se le puede sacar. No quiere ni dar pistas sobre su sabor. Solo invita a probarla. «Non é nin moi picante nin moi doce. O mellor que lle podo dicir á xente e que se animen a vir probala», invita. «O que a proba, repite», advierte.
Cuando el Scala empezó a fidelizar a su clientela a base de tapas de churrasco, comenzó el peregrinaje a la barra en busca de la receta de la salsa. «Moita xente pedía a receita. Eu nunca quixen dala, pero a veces regaláballe un bote a algín cliente», explica Marisol. Así surgió la idea de empezar a comercializar el elixir, al que le puso nombre su hijo Adrián Iglesias. De momento solo se vende en el propio bar, pero la familia tiene previsto empezar a comercializarla en tiendas de barrio y gourmet en cuanto complete los trámites burocráticos para obtener la licencia que se requiere.
Entretanto, por 11,90 euros el cliente puede ir probando la salsa en la Hamburguesa Scala, disfrutando a dentelladas de la más lenta de las comidas rápidas.