CanVivencias organizó una sesión con usuarios de Agadea en A Estrada
24 jul 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Los animales de compañía son, en la mayoría de ocasiones, mucho más que eso, llegando a ser considerados por muchos como un miembro más de la familia. En concreto el perro, denominado comúnmente como el mejor amigo del hombre, destaca entre los demás por la compañía y la tranquilidad que aporta. Este es uno de los motivos por el que estos peludos aportan innumerables beneficios tanto emocionales como físicos, por lo que muchas veces se introducen en sesiones de terapia dedicadas a diversos colectivos como niños y personas mayores.
Este es el caso de Wailo, un labrador negro de cinco años que lleva desde los últimos tres siendo perro terapéutico junto a Mónica Guerrero, educadora social. Juntos forman el equipo CanVivencias, que ayer visitó a los usuarios de Agadea y del Servicio de Estimulación Terapéutica en A Estrada. Desde las 16.00 hasta las 18.00 horas, Mónica y Wailo realizaron dos turnos llenos de actividades que facilitaron la interacción entre el grupo de terapia y el animal.
En cada sesión, de una hora de duración, se realizaron múltiples actividades en las que el principal objetivo es que las personas mayores interactúen con el perro acariciándolo, peinándolo o hablando con él, de modo que se estimula en lenguaje y la atención de los usuarios. Además, Wailo es entrenado por su dueña desde que tenía un año, adiestrándolo y enseñándole comandos. Una de las actividades desarrolladas durante el encuentro consistió en la comunicación con el perro, pidiéndole que girase o que saludase a los presentes, una dinámica que favorece la relación entre los mayores, que disfrutan mucho de estas actividades ya que, como apunta Mónica Guerrero, «pasan de ser cuidados a ser cuidadores».
Además, se realizaron juegos introduciendo distintos elementos sensoriales que amenizaron mucho esta sesión y que generaron un ambiente muy animado. Por ejemplo, se creó un circuito de aros sujetados por los usuarios, los cuales el labrador atravesaba con rapidez, demostrando el gran trabajo de adiestramiento detrás de estas terapias.
Como señala Mónica Guerrero, este tipo de iniciativas generan múltiples beneficios para cualquier perfil o colectivo, debido a que el contacto con los caninos reduce los niveles de ansiedad y depresión, induciendo calma, bienestar y ánimo. Especialmente entre la gente mayor y aquellas personas con problemas de demencia, los frutos son muy notorios, ayudando a mantener la atención, la memoria a corto plazo y el lenguaje. Además, con el empleo de actividades cognitivas y de psicomotricidad, CanVivencias incitan a los usuarios a moverse, dialogar y resolver actividades como vestir al animal.
Más allá de todas estas ventajas de este tipo de sesiones, se genera una relación muy positiva entre los propios usuarios, que ríen y dialogan entre sí, siendo el reflejo más claro de la alegría que estos animales traen consigo.