Abrió sus puertas en los años 70 en A Estrada y sigue atrayendo a nuevos clientes gracias a sus viciosas raciones de churrasco del fin de semana
29 abr 2023 . Actualizado a las 05:00 h.El Mesón da Estrada no es un local pretencioso. Ni en el nombre, ni en la decoración, ni en la carta de precios. El negocio abrió sus puertas a mediados los años setenta en A Estrada, cuando el márketing aún no había llegado a los pueblos y a las cosas todavía se les llamaba por su nombre. Podría haberse llamado Casa Puente o Casa Durán, pero Albino Puente Goldar y Florentina Durán Rivas —que fueron quienes fundaron el negocio— decidieron rendirle tributo a su pueblo bautizando su negocio sencillamente como Mesón da Estrada. La pareja había hecho las Américas en Venezuela y, de regreso a casa, construyó un edificio en la Avenida de Benito Vigo y abrió en el bajo el establecimiento. Muchos clientes que aún hoy acuden religiosamente al local a la hora de los vinos recuerdan aquellos inicios en los que el bar ya era tal cual hoy se ve.
En el exterior, la fachada, enmarcada en dos farolillos, combina cristal y madera y está coronada por un letrero en forja en el que se lee el nombre del local. En el interior, la madera es la protagonista de todo. Del mostrador, de las mesas, de las estanterías y hasta del techo. «Fixérallo Muebles Goldar. Daquela había carpinteiros...», comenta un cliente recordando el glorioso pasado de A Estrada como capital indiscutible del mueble. Un par de yugos de carro presiden el local dándole un toque costumbrista que no desentona con el resto.
Ya en la etapa de Albino y Florentina, el local era lo que es hoy. Un bar de vinos, cafés y tapas caseras de ambiente tranquilo y familiar. Cuando la pareja dejó el local cogieron el traspaso Manuel Chao primero y luego su hijo Alejandro Chao, hasta que en octubre de 1999 se puso al frente del negocio Javier Gañete Durán.
Salvo pequeñas reformas necesarias por temas de funcionalidad, Gañete no tocó el bar. Centró sus esfuerzos en trabajarlo duro para conservar la clientela de siempre y tratar de arrastrar a nuevos visitantes. «Este ano cumplo aquí 25 anos. Casi nada», comenta Javier Gañete desde detrás de la barra. Él y su mujer Susana Fernández, que está al frente de la cocina, son los pilares del negocio, que abre todos los días menos los martes de 8.10 a 00.30 y que los fines de semana suele estirar el horario hasta las 2.30.
Trabajo hay para dar y tomar, pero Javier ya está acostumbrado. «Nacín no medio das tabernas», dice. Y no exagera. Sus padres, José Antonio y Marina, regentan la Casa Gañete de Riobó, una taberna con servicio de cáterin en la que Javier se curtió desde pequeño. El estradense fue también barman en la discoteca Dilema de Silleda e hizo muchos extras en bodas y pulperías y muchas horas en la cafetería que su padre gestionó en el Recreo Cultural de A Estrada.
El cliente se corta su jamón
Susana Fernández, que fue peluquera en Silleda, se ha incorporado al equipo hace seis años. Ella se encarga de la cocina y de sus pucheros salen ricas tapas caseras. Como las tortillas, las patatas guisadas, los callos o la ensaladilla. «Os luns á noite temos xamón ao corte, pero cada cliente corta o seu», explica Javier.
El local es uno de los grandes triunfadores de las Santas Tapas. En el 2016 su Polo fusión fue la tapa más votada a través de la App. En el 2017 se hizo con el segundo premio con su Petisco de monte. En el 2018 su Tigresón fue el pincho mejor presentado y en el 2019 su Horta do Mesón hizo doblete con el primer premio y el premio a la mejor presentación. Para terminar la lista, en el 2022, el local se llevó el tercer premio con Naan do Mesón. «Menos este último ano, sempre gañamos algo», resume Javier orgulloso.
De todas formas, en el Mesón da Estrada, lo que más éxito tiene es el churrasco de los viernes y sábados por la noche. Las tapas a 9 euros atraen al local a nuevos clientes y han vuelto a poner de moda un bar que va camino de los cincuenta años en la brecha.