El negocio de la compra-venta de artículos de segunda mano está repuntando en A Estrada. Como a todos los sectores, la pandemia le ha sentado fatal. «Con la gente encerrada en casa lo pasamos crudo», recuerda Aitor Abelleiro. «Ahora vamos recuperando y hasta tenemos la ilusión de ampliar el local, porque este se nos queda pequeño», comenta.
El estradense lleva dos años al frente de Change Cash, el único negocio local de este tipo que funciona en A Estrada. Cuando uno traspasa el umbral de la puerta -en el número 15 de la calle Pérez Viondi- se encuentra de todo. Hay artículos vintage y otros de nueva generación. Los discos de vinilo y las cintas de VHS conviven con teléfonos inteligentes y con varios modelos de smartwatch. «Hace poco vendí un smartwatch de la marca Samsung que cuesta nuevo 240 euros por 89 euros», presume Abelleiro.
Según explica, en su tienda se compra y se vende casi de todo con una única condición. «Solo compramos aquello que está en buen estado y que funciona perfectamente. Quien vende tiene que cubrir una ficha con sus datos personales y su DNI. El que compra, tiene garantía de un año en todos los productos», comenta el comerciante estradense.
El negocio no solo admite la compra y la venta. También el trueque. «Hay gente que te trae una bici y se lleva otra mejor, a veces poniendo algo de dinero encima», explica Aitor Abelleiro.
En Change Cash hay un poco de todo: móviles, tabletas, ordenadores, minicadenas, gafas de sol, máquinas de gimnasio, desbrozadoras, herramientas, cañas de pesca, patines, monedas de todo tipo, videoconsolas, cascos o grupos electrógenos. «En verano quizás lo que más vendemos son bicis y en invierno videojuegos», explica Aitor. «Tenemos clientes de A Estrada, pero también muchos de fuera, clientes amantes de este tipo de tiendas que vienen desde A Coruña, O Grove o Pontevedra», comenta.
«¿Lo más raro que nos ofrecieron? Un cepillo de dientes eléctrico y dos liebres vivas. Pero eso no lo compramos. Solo compramos las cosas que vemos que pueden tener un cliente», dice el propietario. «La gente es muy consumista. Tenemos gafas de sol que nos vendieron con caja y todo, sin estrenar», comenta. «Y algunas cosas son excedentes de tiendas que cerraron. Realmente son nuevas», dice.