El armero que pidió perdón a la fauna

Rocío García A ESTRADA / LA VOZ

A ESTRADA

r. g.

A punto de jubilarse, el empresario se despide con un escaparate singular donde reparte estopa y agradecimientos

04 ene 2019 . Actualizado a las 08:13 h.

Senén Campos Maceiras no es un tipo de morderse la lengua. Ni de comulgar con ruedas de molino. Ya no lo era hace unos cuantos años, cuando dejó plantada en una cena a la cúpula de la Cámara de Comercio de Vilagarcía. «Eu era vicepresidente segundo da Cámara, pero a nós so nos tiñan en conta para pagar as cotas. Nin esmola nos daban. Dinme conta de que estaba fora de ambiente e arranquei», recuerda sin sombra alguna de arrepentimiento.

Senén fue también socio fundacional y tesorero de la Asociación de Comerciantes de A Estrada, que luchó por unir al sector cuando era una utopía. Y secretario de Unidade Veciñal Estradense, el colectivo que forzó la rebaja del IBI con un encierro en el Concello en las Navidades del 2003 que supuso uno de los hitos del movimiento vecinal local.

Si entonces no tenía pelos en la lengua, menos los tiene ahora que ronda que ronda los 65 y que casi abraza el sueño de la jubilación.