Pues hacía tiempo que no se hablaba tanto de Europa y de los planes europeos como en las últimas semanas. Ha sido acercarse el final de plazo para presentar proyectos a unas estrategias de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado (DUSI) financiadas por la Unión Europea para que los gobiernos municipales de las cabeceras comarcales, Lalín y A Estrada, se hayan lanzado a vendernos las bondades de sus respectivos planes: Lalín SSUMA 21 y AESS 2020. No es para menos: las administraciones locales se juegan una financiación europea de cinco millones de euros, que habrán de completar en caso de ser beneficiarios con otro millón de las arcas municipales hasta alcanzar los seis millones totales. Y desgranan inversiones fabulosas, y proyectos de toda índole para mejorar el futuro a medio plazo de Lalín y A Estrada. Y uno, que va sumando años viendo el tinglado municipal, espera que así sea: que como a alguno le tiene que tocar el premio de la estrategia DUSI, ojalá les caiga tanto a Lalín como a A Estrada.
Pero al mismo tiempo, no puede dejar de pensar: ojalá que exista plan B, por si la lluvia de millones de Europa pasa de largo y no se para ni en la capital de Deza, ni en la de Tabeirós. Porque fiar a esos fondos desde la recuperación de un barrio a las medidas para intentar repuntar en demografía, parece demasiado optimismo. Después de que ni la Lotería de Navidad ni la de Reyes dejasen nada digno de mención en toda la zona, habrá que esperar a ver qué decide Europa. La ventaja es que no se juega con décimos, sino con proyectos: y según Lalín y A Estrada, los de aquí son de campanillas. A ver si suenan igual de bien allá.