Además de director del museo, Juan Andrés Fernández es profesor de Ciencias Sociales e investigador. Le gusta indagar en la historia y conoce la de A Estrada como pocos. Sin embargo, para la mayoría de los estradenses el pasado de la villa es un gran desconocido.
-¿Cree que los estradenses conocen la historia de su pueblo?
-No. Una investigadora está trabajando ahora mismo sobre la que fue la Escuela de trabajo de A Estrada. Fue una especie de escuela de formación profesional que funcionó en los 30. Es cierto que tuvo una vida efímera, pero nadie sabe que existió. Incluso la gente que vivió en la época no la recuerda. La historia de A Estrada es tan compleja como desconocida. Desde finales del siglo XIX al principio del siglo XX fue un laberinto de intereses políticos caciquiles y de toda índole.
-Tenemos mala memoria...
-Mucha gente cree que A Estrada no tiene historia. Si la comparas con Riobó, por ejemplo, que tiene una iglesia románica... no tiene tanta historia, pero sí tiene una historia compleja. Lo que ocurre es que tampoco hay fuentes para para leer sobre ella, como ocurre con la historia de otros lugares. Por eso la revista del museo se agota enseguida. A la gente le gusta leer sobre su pueblo y cuando lo hace dice: «¡Caramba si pasaron cosas!». ¡Y vaya si pasaron!. Algunas no se pueden ni contar.
-¿Por eso se empezó a editar «A Estrada. Miscelánea histórica e cultural»?
-La Miscelánea ayuda a la gente a reconciliarse consigo misma y con su pasado. Cuando a la gente le cuentas la historia en un artículo que se entiende, no excesivamente académico ni un tostón ilegible, le interesa. La historia hay que hacerla desde abajo. Tiene que ser una historia viva, para el pueblo, no una historia para congresos intelectuales de historiadores.
-El alcalde, José López, reivindica el orgullo de ser estradense ¿qué le parece?
-A Estrada creció mucho en los últimos 60 años y aquí la gente es de A Estrada y de su aldea. Estradense y de Moreira, estradense y de Riobó... Pero yo creo que sí hay un orgullo de ser estradense. Está bien, pero tampoco hay que exagerar, Tampoco hay que ser chauvinista.