El juzgado número 2 de A Estrada toma declaraciones en el vestíbulo del edificio por carecer de ascensor

A ESTRADA

17 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Mientras A Estrada retoma su título de «cidade saudable» con la incipiente puesta en marcha de la segunda fase del programa A Estrada, camiño de saúde, los funcionarios del juzgado número 2 cumplen ya seis meses de ejercicio diario.

No es voluntario. Lo fuerza la inoperatividad del ascensor del edificio que, aunque está instalado hace tiempo, no ha funcionado nunca desde la apertura de las oficinas el pasado 30 de diciembre.

El juzgado está en un segundo piso. El personal se toma con filosofía el entrenamiento. Estudios recientes aseguran que subir escaleras durante siete minutos diarios protege el corazón y que un minuto de escalada sirve para quemar 17,5 calorías. Muchas más que bailar un vals, por ejemplo. Peldaño a peldaño, los trabajadores están fortaleciendo los huesos, revitalizando el corazón y cuidando la línea.

Sin embargo, no todo el mundo está en condiciones de prolongar su forma física. Algunos la han perdido hace tiempo y los dos pisos que separan la calle del juzgado se convierten para ellos en un Everest inalcanzable.

Surrealismo judicial

No habría problema si en el segundo hubiese un comercio o una cafetería a los que la entrada fuese una cuestión de elección. Pero es un juzgado, y nadie está libre de tener que acudir, por más artrosis que tenga.

La situación ha dado lugar a episodios surrealistas. El personal ha tomado declaración a varios ancianos en el hall del edificio para evitarles el mal trago de la escalada. Lo ha hecho utilizando como mesa la caja fuerte destinada al juzgado que, por su contundente peso, resulta imposible de subir mientras no se disponga de ascensor y continúa empaquetada en la planta baja.

Entretanto, los ingresos de fianzas deben hacerse en el juzgado número 1, los usuarios escayolados hacen la subida en etapas y los funcionarios hacen turnos para subir el material de oficina que los repartidores se niegan a llevar al segundo.