Análisis | La anunciada semipeatonalización de Serafín Pazo es un nuevo varapalo La pérdida de plazas de estacionamiento no es compensada con otras alternativas
30 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La humanización de algunos espacios del centro urbano de A Estrada, el enlosado de plazoletas o la semipeatonalización de calles, también en la zona comercial, está reduciendo bastante los tradicionales espacios que existían para aparcar, hace apenas diez años, en el centro de la villa estradense. No es, por ahora, una situación catastrófica para los automovilistas, pero el problema se centra en las nuevas expectativas para semipeatonalizar nuevas calles y, sobre todo, en las mínimas compensaciones que, desde el Concello, se ofrecen a los automovilistas, especialmente a aquellos que llegan desde las parroquias para realizar algunas compras o gestiones en zonas céntricas de la villa. La eliminación de espacios para aparcar apenas se notó con la peatonalización de las calles de los vinos, allá a mediados de los noventa. Pero la moda de ganar espacios a los coches, para regalárselos a los peatones, sólo acababa de comenzar. A finales de los noventa se ideó una semipeatonalización para las calles Don Nicolás, para Justo Martínez y, sobre todo, para las calles Ulla y Calvo Sotelo. Y se hizo, y como guinda, toda la plaza del Concello fue enlosada, y en la de A Farola se eliminaron los pocos espacios de aparcamiento que existían. No hay cifras exactas o cálculos precisos, pero algunos vecinos estiman que en el centro urbano se eliminaron más de un centenar de plazas de aparcamiento, en un decenio en el que la población pasó de 7.000 a 8.000 habitantes, y con un incremento en el número de coches, de los pobladores de la villa, de más de 10%. La idea de semipeatonalizar todo el centro urbano y la zona más comercial no es mala, e incluso gusta a muchos vecinos y comerciantes, pero todos lamentan que no se ofrezcan compensaciones en forma de algún amplio aparcamiento público en esa zona central. Está probado que los aparcamientos subterráneos, aunque sean gratuitos, no tienen apenas seguidores. La anunciada semipeatonalización de Serafín Pazo llega ahora como guinda del pastel. Caerán otras treinta plazas de aparcamiento. Y tampoco se habla de compensaciones.