Anónimos en A Estrada

A ESTRADA

SIN SODA | O |

19 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

NUNCA ME han gustado los anónimos. Siempre he sido de los que piensan que si algo no es tan importante como para dar la cara, quizás no sea tampoco lo suficientemente importante como para dedicarle un segundo siquiera. Los anónimos de contenido amoroso tienen una excusa. Los románticos hacen por amor cualquier tipo de locuras y los amantes más pragmáticos suelen tomárselas bastante bien. Una cosa es no comulgar con el romanticismo y otra muy diferente es no disfrutar cultivando el ego. Los anónimos de carácter romántico suelen tener buena acogida. Lo que no tienen es mucho sentido, a no ser que sea para perpetuar durante años un amor platónico o para hacer como en la famosa canción aquella de Cecilia en la que el marido avivaba la fantasía de la mujer y compensaba el tedio diario con un ramito de violetas al año. Sin tarjeta. Los anónimos de otro tipo no tienen gracia. A Estrada ya ha tenido un par de experiencias de esta índole. De pasquines repartidos por las calles poniendo verde a alguien sin explicación y sin firma. La última novedad en el municipio son las cartas anónimas reivindicativas. Alguien ha querido concertar una cita a ciegas con todos los colectivos sociales y económicos del municipio y ha lanzado una convocatoria anónima. Dice que la forma de hacer política local es mejorable. Razón seguro que no le falta. Pero le falta la firma. Pretende crear una plataforma de colectivos sociales con el objetivo de protestar y mostrar su repulsa hacia esta situación. Habla también de concentraciones de protesta. Pero, ¿quién habla?. Aunque en el mundillo reivindicativo hay reconocidas parejas de críticos, en esta ocasión, parece que Zipi y Zape no son. Habrá que esperar a mañana y ver quien toma la palabra.