A CONTRAPELO
29 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.SILENCIO, SITUACIÓN idónea para no ser descubiertos y escasos medios de protección ante los amantes de lo ajeno. Son algunas de las características que suelen reunir los centros educativos, que les convierten en vulnerables frente a las acciones de vándalos y ladrones. En muchos casos, mezcla de ambos catervas de individuos, dispuestos a destrozar a su paso con tal de llevarse un pequeño botín. A Estrada vive una oleada de robos y acciones vandálicas, en el colegio Pérez Viondi, como ya ocurriera en otros lugares de la zona. Y parece que los responsables educativos siguen haciendo oídos sordos. Ni una, ni dos, ni tres. Van cuatro visitas de indeseables al centro estradense para que salten las alarmas y se hable precisamente de eso, de alarmas, ante las incursiones nocturnas. Educación debería elaborar un plan preventivo que contenga este tipo de situaciones y evitar gastos y riesgos innecesarios.