Aprendiz de tornado en A Estrada

Rocío García Martínez
Rocío García A ESTRADA

A ESTRADA

MARCOS MÍGUEZ

Crónica La localidad de Vilar sufrió la madrugada de ayer los efectos de un remolino con vocación de tornado que levantó por los aires un tejado y destrozó dos coches

27 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El temporal ha regresado a la comarca con más furia que nunca. La lluvia ha caído a mares y el viento, además de destrozar paraguas y de derribar árboles, ha cogido velocidad y se ha propuesto imitar a los tornados caribeños. La localidad estradense de Vilar sufrió sus efectos durante la madrugada de ayer. El viento sopló con más fuerza de la acostumbrada y, al filo de las dos de la madrugada, un remolino se cebó con uno de los garajes locales. El edificio está cerrado por sólo tres de los lados. El cuarto queda protegido del viento. Pero no de los tornados. Según explican los propietarios, la noche del martes, un remolino sopló con fuerza desde el interior del edificio e hizo ceder los hierros de sujección de las vigas de madera que sostenían el techo. El tejado se desplomó al completo y provocó importantes daños en un Ibiza y un 206, los dos vehículos que se guardaban en el inmueble. Los propietarios no saben si el fenómeno llegó a ser un tornado, pero aseguran que como mínimo fue un remolino potente que sólo afectó a su inmueble. El de Vilar no fue el único incidente de la noche. En Baloira, un árbol desplomado cortó los dos carriles de circulación y en la calle peatonal el árbol más débil volvió a plegarse. Quizás lo hizo impresionado con el giro que dieron las nuevas farolas, que a causa de los remolinos cambiaron la alineación vertical por la línea diagonal. Por la mañana, fueron reorientadas. La jornada de ayer tampoco fue apacible. En Siador, un árbol embistió contra el tendido eléctrico y de teléfonos.