Si el pasado domingo en la rapa de Sabucedo el barro y la lluvia fueron los protagonistas, ayer en Amil lució un sol espléndido que resaltó más si cabe el bravo espectáculo de la doma y la rapa de los caballos bajados del monte el día anterior.
09 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Una docena de aloitadores se emplearon a fondo para controlar a más de un centenar de equinos. Como suele ser habitual, se vivieron momentos emocionantes y de gran belleza visual. La nota discordante la pusieron dos peleas entre los propios mozos, que se ganaron los abucheos del númeroso público congregado en el curro de Amil.