Un americano compra la casona de los escritores Marcial y Avelina Valladares en A Estrada

Rocío García Martínez
rocío garcía A ESTRADA / LA VOZ

DEZA

Richard Shaw mantendrá la esencia del inmueble y lo abrirá a actos culturales

12 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El calor del hogar ha vuelto al Casal de Vilancosta, la casa señorial de la parroquia de Berres (A Estrada) que fue cuna del Rexurdimento gallego. La vivienda, situada a orillas del río Ulla, en la aldea de Vilancosta, fue la residencia familiar de los escritores Marcial y Avelina Valladares Núñez y el epicentro de una intensa actividad cultural durante el siglo XIX, tanto literaria como musical.

La propiedad, que llevaba varios años en venta, fue adquirida recientemente por un comprador americano que tiene previsto utilizarla como segunda residencia. Ya ha pasado alguna temporada en la casa, disfrutando de la paz del rural estradense e iniciando los primeros trabajos de acondicionamiento.

El nuevo propietario se llama Richard Shaw, es originario de Kansas City, y es un gran devoto del Camino de Santiago. Ha completado dos veces el Camino Francés y una el Camino Portugués y ahora mismo está en ruta de nuevo desde Saint-Jean-Pied-de-Port hacia Santiago de Compostela con su hermana, Shannon Coleman. «Nuestra intención es llegar a Santiago a finales de marzo para asistir a la misa del domingo de Pascua en la catedral», explica esforzándose por hacerse entender en español. «Llevo un año estudiándolo. Me encantaría aprender también gallego, pero primero tengo que aprender más español», explica.

Richard Shaw conoció Galicia gracias al Camino de Santiago y se quedó tan enganchado a su paisaje y sus gentes que se decidió a comprarse una casa aquí. Una búsqueda en Internet lo condujo hasta el Casal de Vilancosta. Entonces, Richard Shaw ya adoraba Santiago pero ni conocía A Estrada ni tampoco el legado de la familia Valladares Núñez.

Sin embargo, la casa en venta no podía pintar mejor, así que decidió acudir a verla. La propiedad, que según cuenta Richard Shaw fue adquirida por 300.000 euros, incluye una casona de tres plantas que es un tesoro en sí misma y una finca con más de 6.000 metros cuadrados de superficie. El comedor, con una impresionante lareira de cuatro metros cuadrados, la galería con vistas al Pico Sacro, la salita con oratorio privado y un antiguo lagar son algunos de los rincones más singulares de la casa.

Sus últimos propietarios, los hermanos Carlos, Mari Carmen, Xaquín y Xosé Ferreirós Domínguez no residían en la vivienda, pero siempre la cuidaron con mimo, lo que permitió que la casa se mantuviese a lo largo de los años en buen estado de conservación y habitabilidad. La sensibilidad de los herederos con la cultura y su afán por preservar el legado de sus antepasados permitió además celebrar en el recinto en los últimos años distintos actos de difusión abiertos al público.

En cuanto Richard Shaw puso los pies en el Casal de Vilancosta, se enamoró del inmueble y de la historia que lo impregna. El nuevo propietario quiere mantener el espíritu de sus antiguos moradores y colaborar en la difusión del legado de los Valladares Núñez de Vilancosta. «Me gustaría apoyar la cultura», dice. «Me han preguntado por la posibilidad de hacer alguna actividad cultural en la casa y me parece bien», comenta.

El americano, que tiene su residencia habitual en Kansas, tiene previsto pasar largas temporadas en Berres. «Estaré unos meses allá y otros aquí. Yo era directivo de una empresa de telecomunicaciones, pero ahora estoy jubilado y trabajo como asesor en temas tecnológicos y puedo estar temporadas aquí y otras allá. Quiero disfrutar la casa con mi familia y con mi amigos», indica.

Aunque la casa ya estaba lista para entrar a vivir, Richard Shaw quiere hacer algunas reformas para mejorarla y hacerla más cómoda. En sus planes está arreglar el tejado y los cuartos de baño y la cocina, para ganar en funcionalidad. «En el jardín también hay mucho que hacer, porque es muy grande y , ahora mismo, más que un jardín parece una selva», dice riendo. «Voy a hacerlo yo mismo. Ya he empezado en el otoño. Me encanta la jardinería. Me relaja mucho», explica.

Richard es consciente del valor cultural de la propiedad que ha adquirido y está dispuesto a conservar su esencia. «La casa me gustó mucho por ser antigua y por la historia que tiene. Hay que hacer arreglos, pero quiero conservar las cosas antiguas», cuenta.

Una residencia que fue en el XIX cuna del Rexurdimento

El Casal de Vilancosta fue uno de los epicentros del Rexurdimento galego. Marcial Valladares fue el autor del primer diccionario de gallego, de la primera novela en gallego y de un valioso cancionero popular. Se le dedicó el Día das Letras Galegas en 1970, pero sigue siendo un autor poco conocido para sus méritos. Su hermana Avelina —a la que A Estrada le dedicó el Ano Cultural 2025— fue una mujer de letras adelantada a su época. Escribía artículos en prensa, algo impensable para la mujer de la época, y firmó un poema que fue la primera obra de teatro en gallego.

Más de un intelectual le propuso en su día al Concello de A Estrada la posibilidad de adquirir la casa para incorporarla al patrimonio público y destinarla a difundir el legado de Marcial y Avelina Valladares, pero el gobierno no vio sostenible el proyecto.