Paredes que hablan de amor en A Estrada

Rocío García Martínez
rocío garcía A ESTRADA / LA VOZ

DEZA

R. G.

Cuando Cupido dispara, la razón se nubla y los versos florecen; los muros estradenses atesoran curiosas declaraciones y hasta críticas al arquero

14 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

14 de febrero. Día de San Valentín. El amor se puede demostrar con flores, con bombones y hasta con experiencias turísticas y gastronómicas de cinco estrellas. Si hay ganas y dinero, las opciones son casi ilimitadas. Si lo segundo escasea más que lo primero, tampoco hay que deprimirse. Sobran formas de reafirmar el amor todo el año. La mayoría son gratuitas y, si el amor es del bueno, suelen surtir el mismo efecto que un ramo de rosas o un fin de semana en París. Una pintada en una pared de ladrillo puede resultar más romántica que un selfie en la mismísima Torre Eiffel. Todo depende. Cierto es que, si el muro es ajeno, la intervención puede considerarse vandalismo por muy poética que sea. Pero también lo es que, teniendo un spray a mano, sale gratis y que, siendo francos, se agradece más un mensaje de amor que tantos otros que solo buscan criticar, encender los ánimos y propugnar el odio.

En A Estrada, las paredes lucen varias pintadas que rezuman amor y ternura a partes iguales. Como la de la calle Serafín Pazo, donde sobre un muro de ladrillo pintado de blanco se lee: «Me miras y el invierno se hace primavera en un segundo». Ya le gustaría a más de uno encontrarse en tal situación en pleno tren de borrascas.

En un antiguo almacén al borde de la rúa Antón Losada Diéguez alguien dejó escrito también hace tiempo: «Eras demasiada linda para este mundo». Con sus errores y todo, la afirmación es pura poesía urbana.

También en la calle San Paio ha prendido el amor con un políglota «Je t'aime» y en la rúa Forcarei luce una declaración de amor épica como las hazañas de los superhéroes: «Te quiero, Batman».

Pero el amor, a veces, también duele. Y de eso también hay testimonio local. En el callejón que conecta la calle San Paio con la iglesia algún amante despechado ha dejado un mensaje directo para el arquero: «Cupido, capullo».