De «Sempre Xonxa» a Tanxugueiras

Begoña Rodríguez Sotelino
begoña r. sotelino REDACCIÓN / LA VOZ

DEZA

Oscar Vázquez

Teresa García, que con 21 años fue sastra para la película, viste muñecas de gallega desde hace una década y ahora le piden las del trío de moda

02 mar 2022 . Actualizado a las 12:06 h.

A finales de los 80, Teresa García tenía 21 años y se encargó del vestuario de la película Sempre Xonxa, del cineasta forcaricense Chano Piñeiro, que rodó parte del metraje en Vigo. Ya entonces, ella, que nació en las tierras ourensanas de A Rúa, era una de las mejores especialistas en la confección de la vestimenta típica de los trajes regionales de Galicia. Treinta y tres años después es una maestra del sector. «Sastra, eso es lo que soy», dice para definir su labor, que prefiere a la palabra modista. Desde hace casi año y medio desempeña su oficio en Vigo, ciudad que le encantó desde aquel encargo de cine y a donde se mudó cuando llegó la pandemia. En cuanto pudo abrió la mercería Tere, en un local entre Coia y A Florida (Martín Echegaray, 22).

«Coso desde muy jovencita y llevo muchos años haciendo trajes de adultos porque me encanta. Pero en esta época, cercana a las comuniones, los hago para muñecas porque es cuando tienen salida», reconoce. «Estoy enamorada de las galleguiñas y lo cierto es que gustan mucho. Explica que lo habitual es que sirvan como regalo para niñas y niños que viven ese ambiente del baile y la música de raíz. «Yo tengo la réplica de mi hijo, que también baila, con su traje», revela. «La gente que ya me conoce me las pide, y ahora también quieren réplicas de las Tanxugueiras, pero no puedo atender toda la demanda», reconoce. «Una clienta me pidió que le hiciera una tanxugueira y uno de los chicos que bailaban con ellas», dice en referencia a los acompañantes del trío en su actuación en el Benidorm Fest.

Todo a mano

Pero su producción es muy pequeña porque es una artesana que trabaja sola y lo hace prácticamente todo a mano. «Es muy laborioso. Lleva medias, pololos, enagua, camisa con puntillas, mandil, dengue... y casi todo cosido a mano porque no hay máquina que entre ahí. Traté de hacer el traje lo más fiel al original que pude. Las panderetas también, a mano con cartón, y la pintura de ojos, el maquillaje, no lo hago yo sino una artista de A Rúa: Susana de la Cruz», cuenta añadiendo que lo hizo sobre una Nancy, pero por casualidad, ya que trabaja también con otras.

Teresa García explica que comenzó esa vertiente textil en miniatura hace unos diez años en su localidad natal de Valdeorras, cuando una madre le encargó sendas muñecas tuneadas de gallegas para sus dos hijas, que bailaban en la agrupación de música y baile tradicional Abertal, al que ella misma lleva años haciéndoles sus trajes. «Lo disfruto mucho y aunque forma parte de mi trabajo, esto es mi hobby», cuenta la costurera que lleva toda la vida manejando la aguja y el dedal con destreza y pasión. «Mi bisabuela era sastra y yo ya le hacía los vestidos a mis muñecas de trapo», recuerda la profesional que en su establecimiento también hace muñecas-joyero, bolsas personalizadas y otras labores con las que trata de paliar la merma de los negocios atacados por la pandemia y las ventas por internet.