José Crespo: «O olfacto aínda non o recuperei de todo»

Rocío García Martínez
rocío garcía LALÍN, A ESTRADA / LA VOZ

DEZA

Los vecinos infectados en la primera oleada hablan de sus secuelas y de su posible inmunidad

27 sep 2020 . Actualizado a las 07:47 h.

En plena segunda embestida de la pandemia, ya hay muchos vecinos que pueden hablar del covid-19 en primera persona. Los que aquí cuentan su caso lo han sufrido en la oleada inicial y han conseguido recuperarse. Algunos todavía padecen las secuelas y otros han recobrado la salud por completo, pero todos son prudentes y ninguno se cree inmune para siempre.

El alcalde de Lalín, José Crespo, fue uno de los primeros casos de contagio confirmados en la capital dezana. «Eu fun de cabeza. Para que non tivera que contarme ninguén como era, xa esprintei eu», bromea. «Tiven moita sorte. Non sufrín síntomas graves, só unha pouca febre ao empezar e aos oito días. Daquela daba máis forte, pero a min doume suave. Foi como unha gripe pequena», comenta el alcalde.

Pese a su buena fortuna, seis meses después de la enfermedad, Crespo todavía arrastra una secuela: la pérdida de olfato. «Perdín o olfacto por completo e aínda non o recuperei totalmente. Curiosamente a pituitaria melloroume na percepción dos aromas florais, pero os ácidos non os percibo ben. Non hai tratamento, parece que se vai recuperando pouco a pouco», explica.

Crespo ha hecho cuatro analíticas serológicas que demuestran que sigue teniendo anticuerpos, pero cada vez menos. «No primeiro test tiña 9,92, no segundo 8,87, no terceiro 7 e pico e agora ando polos 5 e pico. A este ritmo en marzo terei cero, pero igual entón xa hai algunha solución. Eu penso que a vacina non vai ser a panacea, pero se hai tratamentos cos que se cure...», dice. «Hai quen di que aínda que se acaben os anticorpos, as células teñen memoria e poden volver a producilos. Eu non teño especial preocupación por iso. Se o teño que pillar outra vez, pílloo. Algúns viven en permanente vixilancia. Eu xa non aguanto máis de cinco minutos escoitando falar do coronavirus. Son todo conxecturas. A xente pontifica sen saber. O que hai é que aprender a convivir con esta situación que, polo menos parcialmente, vainos durar uns aniños», augura.

Crespo sigue recibiendo a los vecinos en su despacho -ahora con mascarilla y distancia de por medio- y llevando el pulso del Concello con relativa normalidad, aunque ahora muchas de las reuniones de la agenda diaria hayan pasado a ser virtuales.

El estradense Jesús Palmou, director de la Academia Xacobea, exconselleiro de Xustiza y exsecretario general del PP gallego, también fue de los primeros de su municipio en sufrir el covid-19. También él tuvo la suerte de sufrir síntomas leves y, a diferencia de Crespo, se ha recuperado completamente, sin secuelas. «En diciembre volveré a otro reconocimiento, pero de momento está todo bien», cuenta.

Inmunidad temporal

Sus pruebas de anticuerpos también acreditan «anticuerpos abundantes». «Parece que durante unos meses tendré una situación de inmunidad», dice. De todas formas, no se ve libre de un nuevo contagio. «Se habla de una inmunidad de cuatro meses, pero también de que el virus podría mutar y podrías volver a contagiarte, aunque parecer ser que la enfermedad sería más leve. De todas formas, incluso siendo inmune puedes ser transmisor, así que hay que ser responsable. Mi mujer y yo estamos cumpliendo estrictamente las medidas de distanciamiento. Este verano pasamos dos meses en Sanxenxo y fuimos a un restaurante un solo día. Hay que cumplir las instrucciones para ver si entre todos podemos parar esta pandemia», dice el estradense.

«El covid me dejó una trombosis pulmonar»

A la bibliotecaria estradense Mercedes Garrido el covid-19 le pegó un buen golpe. Tuvo que estar 21 días ingresada sin poder con el alma y, tras regresar a casa entre los aplausos de su vecindario, tuvo una recaída. «Me quedaba sin oxígeno porque el virus me había causado un trombo en el pulmón derecho», explica. Tuvo que ingresar otros tres días y tendrá que lidiar aún un tiempo con la trombosis pulmonar. «Tomo anticoagulantes y tengo tratamiento aún para un tiempo, pero la evolución está siendo favorable», comenta.

Ya reincorporada en su puesto de trabajo, Mercedes Garrido no quiere ni recordar aquellas terribles semanas de abril. «Aquellas imágenes del Palacio de Hielo con los cadáveres de las víctimas eran algo siniestro, casi como una novela de Allan Poe. De todas formas, a mí el recuerdo que me va a quedar grabado para toda la vida es la maravillosa atención que tuve en el hospital. Cuidaron todos los detalles. Incluso a veces siento cierta nostalgia de aquel personal sanitario», dice la estradense.

La familia cruceña que pasó junta el coronavirus

Luis Sobrado, Cristina Antón y sus dos hijos superaron juntos el covid-19 con buena fortuna. El padre tuvo fiebre y cansancio dos días, la madre febrícula y cansancio, con altibajos, durante tres semanas y los niños fueron asintomáticos. La madre de Luis también se contagió y estuvo postrada en cama nueve días. El padre, en cambio, dio negativo en el test de anticuerpos. Ninguno acusa secuelas. «¿Reinfección? Non sei, non parece probable, pero nin penso niso. Son autónomo. Estamos feitos dunha pasta especial», dice Luis.