O Testeiro, fábrica de premios

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN / LA VOZ

DEZA

Cedida

Con el último recibido suman ya trece galardones para una miel de una zona que «non hai mellor»

16 dic 2019 . Actualizado a las 19:53 h.

María Munín Taboada contaba ayer que el cuidado de las colmenas le viene de lejos. Explica que ya sus abuelos y sus bisabuelos las tenían y producían miel. Ella y su marido, Manuel González Taboada, trabajaron fuera como tantos otros y estuvieron en País Vasco algo más de dos décadas. Cuando regresaron de vuelta a Zobra, decidieron «empezar con dúas ou tres colmeas para facer mel para consumo da casa», recuperando esa tradición porque con el paso del tiempo aquellas que había en el pasado ya no existían.

Cuenta que «fumos pouco a pouco, a cousa foi indo ben e fumos tendo cada vez máis». Ahora, apunta, «debemos ter unhas 110 colmeas, porque este ano morreron moitas». Señala que «botamos tres ou catro anos producindo xa pero sen presentarnos a ningún concurso» y empezaron a hacerlo en el 2005, cuando «xa a cousas era máis profesional». Desde entonces O Testeiro ha concurrido siempre a los certámenes de miel en Galicia. Ayer María y Manuel hacían cuentas y contabilizaban ya trece premios contando con lo que acaban de sumar a la vitrina. Una zona de trofeos que a este paso van a tener que ampliar porque se queda pequeña.

María Munín Taboada apunta que «non sempre trouxemos algo para a casa». Pero a tenor del volumen de galardones, la mayoría de las veces sí lo consiguieron. Los agradece todos.El último fue un oro a la mejor miel monofloral de Galicia hecha a base de castaño.

La calidad de la miel de O Testeiro la achacan a la zona de Zobra afirmando que «non a hai mellor». Prueba de ello, explica, es que Avelina Calvo Mundín, de O Cortizo, que se llevó un quinto premio en la misma cata de Meles de Galicia en la categoría de monoflorales y una plata en la variedad de multiflorales, «é a nosa veciña da porta», indican.

Su producción la venden, dice, «pola zona de Lalín porque non chega para ir moi lonxe». El número de kilos depende mucho del año, de las condiciones meteorológicas y de las avispas velutinas, contra las que, reconoce, cada vez es más difícil luchar.

«Contra o tempo non podemos loitar, e contra as velutinas, costa». Este año las condiciones meteorológicas tampoco ayudaron. Explica que «en xuño estaban as frores preciosas, pero quentou moito o sol polo día, pero polas noites enfriaba moito e acabaron queimadas e as prantas sen a maioría das frores».

Algún año, cuenta, «chegamos a coller cen kilos de mel dunha soa colmea». En el 2019 la producción la cifran en unos 1.500 kilos y «cando se acaba se acaba, o ano pasado xa quedamos sen mel alá polo mes de febreiro ou marzo, os nosos clientes o saben, si se termina, non hai máis ata o ano». Pero también todos ellos saben de su especial calidad y que merece la pena esperar.