Un estradense en el círculo de Leonardo, Rafael y Miguel Ángel

Gabriel Rodríguez fue palafrenero y confesor del papa León X y vivió el esplendor del Renacimiento romano


a estrada / la voz

En los albores del siglo XVI, mientras Miguel Ángel se afanaba en los frescos de la Capilla Sixtina y Rafael pintaba las estancias del Palacio del Vaticano, un clérigo estradense se movía con soltura en el círculo del papa León X y era testigo del esplendor del Renacimiento italiano.

Era Gabriel Rodríguez de Casal de Raros, hijo de Xoán Rodríguez, señor de Preguecido, y oriundo probablemente de Aguións o de A Pica (Moreira) por la rama paterna y de Vedra por la materna. Las peripecias de este personaje -uno de los grandes desconocidos de la historia local- han sido recuperadas por el estradense Damián Porto y el cuntiense Héitor Picallo. Tras tres años buceando en los archivos del Vaticano y de la catedral de Santiago, entre otras fuentes, los investigadores han dado vida a una biografía de 269 páginas en la que se incluyen transcripciones de documentos originales, árboles genealógicos, fotografías de lugares relevantes en la historia del personaje e ilustraciones en tinta. La obra, rematada en el 2010, todavía no se ha editado, aunque semejante biografía daría hasta para tejer una buena novela.

Gabriel Rodríguez nació en torno a 1480. En 1504 era ya clérigo con una serie de privilegios. En 1509 se fue a hacer carrera eclesiástica a Roma y estuvo al servicio de los papas aproximadamente hasta 1516, aunque al mismo tiempo era cura -no ejerciente, pero sí beneficiario de privilegios- de dos parroquias cuntienses: San Mamede de Piñeiro y San Fins das Estacas.

En Roma, Gabriel vivió la época de esplendor del Renacimiento. «Coincidiu con Miguel Ángel, Rafael e Leonardo e tivo que ser espectador e ao mellor axente activo de todo o que alí sucedía», explica Héitor Picallo. «Foi unha das persoas de confianza do papa León X, da familia dos Medicis, e como membro do servizo, ao igual que os artistas, tivo que ter relación con eles», cuenta.

Comía con el papa y manejaba el burro que montaba en actos solemnes

Durante sus siete años al servicio de León X, está documentado que el clérigo estradense ejercía de palafrenero, es decir, manejaba el burro que este montaba en las escenificaciones de la entrada en Jerusalén del domingo de Ramos y otros actos solemnes. Además era «comensal perpetuo» del papa, por lo que almorzaba siempre a su mesa, y se presume que era también su confesor, lo cual más que un oficio es una merced.

En junio de 1516, al regresar a Galicia tras su estancia en el Vaticano, Gabriel Rodríguez fue canónigo de la catedral de Santiago y de la colegiata de Muros y arcediano de reina (1521). También fue cura de Santa María dos Baños (Cuntis) y deán de la catedral de Lugo como mínimo desde 1518. En tres ocasiones asumió el gobierno de la diócesis de Lugo por estar la sede vacante. En cambio, nunca llegó a obispo. Los investigadores interpretan que la tendencia imperante desde la época de los Reyes Católicos a traer clérigos foráneos para ocupar los más altos cargos y el periplo vital del estradense -que tenía mujer reconocida y siete hijos- pudieron frenar su llegada a obispo. El estradense tuvo que contentarse con el nombramiento de protonotario apostólico. Falleció en torno a 1540, pero se desconoce dónde está enterrado. Se ha podido documentar, en cambio, que su mujer -una hidalga de Silleda que aparece citada por el nombre de María Criada- recibió sepultura en 1567 en una de las capillas del crucero de la catedral de Santiago.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Un estradense en el círculo de Leonardo, Rafael y Miguel Ángel