Carlos Blanco cumple su sueño de saltar al profesionalismo

El deportista lalinense logra la autorización para saltar al culturismo profesional a partir del 2018


lalín / La voz

En esa escalera sinfín hacia arriba en que se convierte la carrera de cualquier deportista, el lalinense Carlos Blanco, acaba de subir varios peldaños de golpe. Tras catorce años de esfuerzo y dedicación, media vida tras comenzar en el fisioculturismo en el 2013, acaba de conseguir la tarjeta IFBB Élite Pro. Para los legos en la materia, supone su ansiado salto al profesionalismo para participar en el circuito Élite Pro a partir de la próxima temporada. Tras dos subcampeonatos del mundo en el 2015 y 2017, en ambos casos en la categoría de hasta cien kilos, se avecinan nuevos retos en el 2028 para Blanco.

«Solo espero y deseo dar mínimamente la talla en esta nueva etapa de mi vida que afronto con muchísima ilusión». Así comenzaba el mensaje de Carlos Blanco desvelando anteayer su paso al profesionalismo, que ya conocía hace días pero que se había guardado «en espera de que mi pareja participase en el mundial». A ella, Raquel Arranz, que fue quinta en esa cita, así como a Rafael Santonja y Rafael Ovejero, daba las gracias reconociendo que «me da pena dejar de vivir las maravillosas experiencias con la selección».

Carlos Blanco se mostraba muy contento al valorar para La Voz esa nueva andadura en su carrera deportiva. «Es un sueño para cualquiera saltar al profesionalismo y codearte con los mejores», incidió, significando que hasta final de mes no cerrará la planificación de la próxima temporada. Por ahora sigue descansando tras su subcampeonato mundial del pasado noviembre en Benidorm.

La preparación no variará en exceso porque «da igual que seas profesional, desde el inicio tienes una línea a seguir». Ahora pasará a pelear por trofeos y remuneraciones económicas en lugar del títulos en campeonatos de España, Europa o Mundiales. Pero supondrá un calendario mucho más internacional. Con el físico ya construido, el culturista lalinense considera ser suficientemente competitivo y tan solo buscará ir mejorando, perfilando más si cabe una masa muscular que no prevé incrementar. Ahora además sin el condicionante de peso, que tanto le exigió en Benidorm para bajar del cien kilos. Nuevos retos se ciernen ya en el horizonte de un deportista en permanente progresión.

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