«Hay un índice de rechazo del 25 % de los canes que tenemos»

carmen garcía de burgos PONTEVEDRA / LA VOZ

DEZA

Los perros tienen que cumplir estrictos controles físicos y psicológicos para convertirse en lazarillos

05 mar 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Matilde Gómez Casas (Cuenca, 1966), es directora gerente de la fundación y tiene un perro guía.

-¿Cuesta mucho mantenerlos?

-Para ellos el coste inicial es cero, es un servicio gratuito, y los animales hasta que se jubilan son propiedad de la Fundación ONCE del Perro Guía, pero sí que la persona ciega tiene que asumir los gastos que se generen a lo largo de la vida del perro. Esto implica un seguro de responsabilidad civil a terceros (porque tiene derecho a acceso a cualquier espacio público o privado de uso público), y la alimentación. Siempre recomendamos que se utilice una alimentación adecuada, que no suele ser muy económica. Tiene que tomar pienso y, si queremos mantener a un perro sano durante muchísimo tiempo, se utilizan piensos de una gama alta. Y estamos obligados por ley a cumplir con una serie de requisitos respecto a la salud del perro, analíticas al cabo del año, y hay que mantenerlos limpios con baños.

-¿Y entrenarlos?

-En torno a los 31.000 euros. Para conseguir el éxito final de una unidad persona ciega-perro guía, se ha invertido una importante cantidad económica. No todos los perros que nacen son finalmente perros guía.

-¿Por qué no todos llegan?

-Hay distintas razones: unas son puramente clínicas, como la displasia, que es una enfermedad que se puede encontrar en caderas, hombros o codos, y puede implicar en el futuro cojeras. Si se detecta quedan rechazados. También las alergias, porque podemos estar dando un problema a una persona en lugar de una solución, porque tienden a tener otitis, dermatitis... Y otras son puramente temperamentales: necesitamos perros equilibrados, no miedosos a multitudes, la gente, el tráfico o las escaleras mecánicas; ni con distracciones, ni protectores. Todo esto implica el rechazo del perro porque van a ser en el futuro situaciones complicadas de gestionar. Intentamos minimizar todo esto.

-¿Qué porcentaje queda fuera?

-Varía mucho, porque hay cuestiones de salud que pueden ser hereditarias, y afectar a toda una camada, y te disparan el porcentaje. Puede haber un índice de rechazo del 25 % de los perros que tenemos.

-¿Qué ventajas tiene el perro guía frente al bastón?

-El perro guía proporciona a la persona ciega autonomía. También el bastón, pero tiene el valor añadido de que también da mucha seguridad y más agilidad. Una persona que se tiene que mover con un bastón tiene que tomar unas referencias concretas en los entornos en que se mueve, hacer un rastreo de las zonas y salvar los obstáculos. El perro te permite hacer un recorrido sin todas estas circunstancias de por medio, porque va salvando cualquier obstáculo en el camino: gente, mobiliario urbano, te lleva directamente a los cruces, puertas y escaleras. Te da mayor seguridad y agilidad en los desplazamientos.

-¿Se ponen problemas todavía para acceder a cualquier sitio?

-Sí que los hay. Es cierto que hemos ido avanzando mucho, y que también que el número de usuarios con perros guía sea mayor ayuda mucho, porque en el momento en que nos hacemos más visibles en las ciudades siempre va en nuestro favor. Si una persona ciega es visible con un bastón, con un perro guía mucho más, para lo bueno y para lo malo. Hemos avanzado mucho pero sigue habiendo desconocimiento más que mala fe. Cuando se niega el acceso, en la mayoría de las ocasiones, cuando se explica que es un perro guía, la actitud cambia.