La lluvia y la oleada de fiestas mermó la asistencia en el primer día de la feria
11 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Los pendellos de Agolada recuperaron ayer la gloria de finales del siglo XVIII. Entonces, las estructuras de piedra albergaban los puestos de venta de una feria de renombre que fue el germen del propio núcleo agolense. Ayer, aquellos stands históricos volvieron a llenarse para ofrecer artesanía de todo tipo.
La lluvia y la oleada de fiestas patronales en toda la comarca mermaron la asistencia de expositores y de público en el primer día de la Mostra de Artesanía. De los más de cuarenta artesanos que reservaron espacio en la feria asistieron algo más de la mitad. Sin embargo, la oferta fue tentadora igualmente, con puestos de cestería, tejidos, marroquinería, licores, repostería tradicional o instrumentos musicales. Algunos vendedores se vistieron a la antigua usanza y contribuyeron a dar ambientación a la feria, animada con un cóctel ecléctico de zumba y música tradicional.
En el apartado artístico, la Asociación de Amas de Casa Témporas inauguró su exposición de pintura en uno de los locales de los pendellos, mientras que los artistas Germán Vilariño y Eduardo Meijomence compartieron sala en la Casa Museo. La apertura de la muestra pictórica de Santiago Tato Vidal, en la Capela das Virtudes, se pospuso hasta esta tarde a las 20.00 horas.
La Mostra de Artesanía está organizada por el Concello, que cada año se vuelca en el evento como gancho para animar al público a conocer el antiguo recinto ferial de los pendellos. La animadora sociocultural del Concello y programadora del evento, Inma Galego, se mostró ayer por la tarde relativamente satisfecha con el arranque de la feria, teniendo en cuenta los inconvenientes. No obstante, advirtió que los días grandes de la Mostra serán hoy y mañana, para los que además se espera una mejoría del tiempo.