Crespo visitó ayer a Adolfina Gallego, de 102 años
08 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Una de las vecinas lalinense más longevas, Adolfina Gallego Rodríguez, que reside en A Torre, en la parroquia de Madriñán, cumplía el pasado 31 de agosto los 102 años. No faltó lógicamente la tarta ni la fiesta familiar, pero ayer recordó esa efemérides en la visita institucional que le realizó el alcalde, José Crespo, junto a la concejala Eva González. El regidor quiso felicitar personalmente a esta mujer que goza de buena salud, a quien entregó unas publicaciones sobre Laxeiro y la historia de los restaurantes de Lalín, ya que a Adolfina le gusta leer pese a tener ciertas dificultades, así como un ramo de flores.
Adolfina Gallego engrosa una lista de unos veinte lalinenses de más de cien años, siendo una de las que goza de mejor salud. Crespo destacó este año y le comentó que esperaba verla soplar las velas en su 103 aniversario. Una jornada en la que también estuvo arropada por la familia, al celebrarse las fiestas patronales de San Adrián. Esta mujer, que tuvo cuatro hijos -uno ya fallecido-, cuenta con once nietos, catorce bisnietos y un tataranieto.
Entre los hechos curiosos en torno a esta centenaria sin duda hay que resaltar el libro publicado por uno de sus hijos, Alonso, que recoge las cantigas que recordaba Adolfina. Además, aprovechó la visita del alcalde para entregarle a él y a la concejala una copia de la oración que recordó su madre después de cumplir los cien años. Creen que la pudo aprender cuanto era todavía adolescente. Una oración que nunca había recitado hasta ese momento, sin que recordase haberla estudiado en su día.
Hay que recordar que con motivo del centenario de Adolfina se le había tributado un homenaje en el campo da festa con motivo de las celebraciones de Madriñán. Un acto en el que había estado el regidor. Una mujer afable que había regentado junto a su esposo una cantina y después un aserradero en esta parroquia lalinense, además de dedicarse al campo. Durante la etapa universitaria de sus hijos en Santiago se desplazaron a esta ciudad, donde regentaron una casa de comidas. Tras su jubilación regresaron a su tierra natal y se asentaron de nuevo en Madriñán, donde es una persona muy querida.