La Fundación Laxeiro inaugura en Vigo una muestra con obra de las primeras etapas del creador de Silleda, en su ciclo «Os renovadores»
24 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Manuel Colmeiro figura entre los grandes nombres de la plástica del siglo XX. Pieza fundamental de Os renovadores, el artista de Chapa protagoniza la primera exposición de un nuevo ciclo anual de la Fundación Laxeiro en Vigo en torno a este grupo que introdujo la pintura gallega en la contemporaneidad. El mundo rural y sus gentes protagonizan la obra del creador silledense, cuyas primeras etapas de juventud aparecen reflejadas en la muestra que hoy abre sus puertas en la ciudad olívica.
«Colmeiro, dibujos de juventud» posibilita acercarse a la trayectoria del pintor a través de una selección de piezas datadas entre 1918 y 1939. Poco más de dos décadas del primer tercio del siglo XX que el artista silledense nacido en 1901 vive con intensidad, con sus pinitos con los pinceles donde emigró de niño con su familia o su regreso a tierras gallegas y su primera exposición en Vigo en 1928. La exposición recoge así obras de su etapa de formación, entre ellas la inédita titulada «Traballador», de 1918, hasta finales de los años 30, cuando ya era una figura consolidada.
Esa etapa vital y creativa le lleva a exponer sus obra en Buenos Aires, Madrid, Barcelona, Bilbao, Lisboa y en las principales ciudades gallegas, sorprendiéndole la Guerra Civil cuando preparaba una muestra individual en el Círculo de Bellas Artes de la capital española. El director de la Fundación Laxeiro, Javier Pérez Buján, indicaba ayer que la exposición se concibe como un acercamiento al proceso dibujístico de Colmeiro, incluyéndose tanto bocetos y dibujos preparatorios como obras terminadas. Ilustran las temáticas protagonistas en su obra durante toda su trayectoria, el mundo rural desde una faceta de idealización bucólica y también como homenaje a los labregos.
Entre las piezas expuestas en la ciudad olívica destaca «Galicia», de 1928, un homenaje a los campesinos gallegos donde se aprecia la influencia negrista de creadores como Gutiérrez Solana, Eduard Munch o George Grosz. Un ejemplo de que Os renovadores miraban al norte de Europa en busca de referencias para renovar y ofrecer una alternativa al costumbrismo de la generación anterior.
Depuración de líneas
Los dibujos de Colmeiro destaca por una línea limpia y rotunda, cada vez más fina según evoluciona. Sobran los adornos, prima el dibujo esquemático, en un proceso de depuración y simplificación que le acerca a la modernidad en los años 30. En algunas obras ya se atisba además pese a que todavía no había visitado París su interés por Cézanne o Picasso, Como destaca Buján, su obra adquiere en esos pasos para eliminar lo superfluo «una coherencia evidente, en la que el dibujo y mancha se complementan al servicio del resultado final, siempre sobre, elegante y equilibrado».
Si la cultura popular, el campesinado o las ferias y mercados marcan su obra, también hay un Colmeiro hedonista representado en esta exposición con piezas como «Despois do baño», de 1933. Además hay dos relevantes autorretratos de 1933 y 1938, así como la maternidad como icono de la cultura ancestral gallega, que también adquiere dimensión de arquetipo, de icono-símbolo con otro artista dezano, Laxeiro, también protagonista en este grupo que introdujo a Galicia en la vanguardia pictórica.