Revisa catastros, se persona como acreedora y permite pagar a plazos. La Diputación agudiza la inspección fiscal local ante la escasez de ingresos
07 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Cada vez que se afina la maquinaria de recaudación municipal se ingresan seis millones más al año en los municipios de la provincia. Y en tiempos de escasez para las arcas locales se impone un ajuste fino.
En eso anda ahora el entramado administrativo que gestiona los tributos de más del ochenta por ciento de los concellos de la provincia de Pontevedra. El objetivo: reducir al mínimo el fraude fiscal municipal.
La Diputación, que se encarga de esta recaudación a través del ORAL para 51 de los 62 municipios de la provincia, logra ingresar por cauces normales entre el 85 y el 90 % de los pagos. Luego todo empieza a complicarse. Se consigue cobrar otra parte de ese diez por ciento restante, pero la maquinaria administrativa ejecutiva se vuelve más compleja, y por tanto más cara.
Al final del proceso, el fraude se sitúa en una horquilla del 1 al 3 %. Pero, según explica Miguel Santirso, gerente del servicio de recaudación provincial, ese no es el principal problema. Hay un 15 % del total que escapa a cualquier censo. Simplemente no existen sobre el papel. Residentes que no pagan ni por la casa, ni el agua, ni la basura, ni el impuesto de rodaje.
Para hacer el ajuste fino hay que bajar al terreno. Cotejar los datos con la realidad. Basta una cifra: cuatro mil viviendas del municipio de O Porriño no estaban registradas a efectos fiscales. «Es un porcentaje atípico», reconoce Santirso. Porque supone que en ese municipio una de cada tres casas no pagaba, muy por encima del 15 % que se estima como porcentaje global en la provincia.
Pero las comprobaciones son caras. Hay que contratar a personal para que vea sobre el terreno si las fichas catastrales se corresponden con lo que está edificado, o si los usos de terrenos y locales se corresponden con lo fijado en los registros.
Es un primer paso, que se da además en la dirección que lleva hacia una armonización fiscal. El presidente de la Diputación, Rafael Louzán (PP), insiste en que los concellos deben estandarizar tasas. Subirlas, en la práctica, para la mayor parte de los concellos, que durante los últimos años han huido de incrementar tasas e impuestos.
Con todo, la morosidad de los particulares se sitúa en índices bajos. Más problemático está resultando el cobro a los centenares de empresas quebradas. Y especialmente en el sector del ladrillo. Para cobrar la única solución es ponerse a la cola. El ORAL lo está ahora en doscientos concursos de acreedores.
Y como cada cantidad que tiene que salir del bolsillo, en crisis, es alta, se ha dado paso a fórmulas de pago fraccionado. Una nueva ordenanza fiscal, aprobada en el último pleno de la Diputación de Pontevedra, permite un fraccionamiento del pago en hasta diez mensualidades. El objetivo es que se pague. O antes o después. Porque una inspección que detecte el fraude permite reclamar hasta cuatro años atrás. Todo lo no prescrito.
Adelantar tributos
Por otra parte, la Diputación firmó ayer con el Banco Santander una póliza de crédito de 30 millones de euros con el único objeto de garantizar las entregas de los anticipos de recaudación a los 51 ayuntamientos que delegaron la gestión de sus tributos en el ORAL.
Año
2010
Año
2008
Datos, en millones de euros
Año
2011
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2009
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2012
Año
2013
33
34,7
38,1
38,8
43
46,3