Hubo múltiples actos festivos que contaron con una nutrida presencia de público
10 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El espíritu carnavalero parece haber imbuido de forma especial a las gentes de Deza y Tabeirós-Terra de Montes. Quizás buscan evadirse de tantos problemas económicos, de las listas crecientes del paro o la corrupción política. Si los Entroidos do Ulla representan la tradición más ancestral, con citas la pasada jornada en Cora y A Bandeira, hay otras muchas manifestaciones lúdicas de esta fiesta. A Bandeira vive esa dualidad, con los Altos y también el desfile de comparsas y carrozas.
Desde soldados a tribus zulúes, desde charangas a personal de emergencias, los motivos de los trajes y disfraces eran múltiples en una concurrida edición del desfile en A Bandeira. También numeroso público siguió el recorrido de los participantes, en una tarde que acompañaba porque un tímido sol paliaba las bajas temperaturas.
Sin dejar el municipio silledense, la asociación vecinal Olaia organizó por la tarde un Entroido infantil, en el que no faltaron juegos y una merienda de chocolate con churros. Todo tipo de disfraces se podían ver en Silleda, desde pequeñas princesitas a caballeros de armadura, desde payasos a ninjas. Por la noche estaba previsto que tomasen el relevo los mayores, con una fiesta de disfraces centrado en los años 70, 80 y 90, con animación musical incluida y premios para los mejores bajo una carpa.
En Ouzande fue la asociación A Fervenza la que promovió una concentración de disfraces en el campo da festa de esta parroquia estradense. No faltó este año un escenario-tractor para inaugurar el Casino Euroveigas, que repartía sobre con billetes, inaugurado después de un recorrido por distintos lugares y con degustación de dulces incluida. No faltaron tampoco las coplas: «Disque as cegas de Ouzande non teñen cartos nin pra medicinas, por iso veñen xogar as súas fincas ao Euroveigas». «Haber inda hai quen ten no peto cartos metidos, como ese duque de Palma, que sae na televisión seguido», rezaban las coplas.
En Lalín no faltaron ayer actividades, como los bailes en el Casino o los talleres de disfraces de Viravolta en el centro comercial Pontiñas, con el astrónomo Ramón María Aller como referente. Y O Naranxo llenó las calles de humor con la tradicional procesión de Santo Torrisco, en un recorrido por los establecimientos hosteleros. Tampoco A Estrada se quedó atrás y el Casino acogió un baile amenizado por orquesta. Fueron múltiples los rincones que ayer vivieron una nueva jornada festiva.