Con el concurso de ideas ya olvidado, se utiliza para albergar Cepforart
02 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El 30 de junio del 2011, el viejo consistorio de Lalín acogía un sencillo acto de despedida de políticos y funcionarios que cerraba 162 años de trabajo municipal en aquellas dependencias. A partir del 1 de julio, fue el moderno castro tecnológico quien pasó a convertirse en la sede del ayuntamiento.
En estos 18 meses el gobierno municipal no ha definido el futuro que tendrá el edificio, que se había comenzado a construir en el año 1835. Entre otras cuestiones, no se volvió a saber nada del anunciado concurso de ideas dirigido a la población para tratar entre todos de buscar cometido a este contenedor de propiedad municipal. De esta forma, el inmueble permanece cerrado y únicamente volvió a la actividad para albergar el Centro Piloto de Formación para las Artes ?Cepforart? que dirige la pintora Pilar Taboada, una iniciativa privada con quince alumnos, cuyo primer módulo terminó hace unas semanas con una exposición de los trabajos en el museo municipal: el ganador recibió como premio una beca para cursar gratuitamente el segundo módulo.
Comenzará a impartirse en este mes, lo que permitirá reabrir las instalaciones para proseguir con esta actividad cultural. Es el futuro a corto plazo del inmueble, cuyo destino es una incógnita para los vecinos de Lalín, que habían llegado a expresar a principios del pasado año 2011 un posible uso mediante la recogida de firmas: convertirse en sede permanente del Museo Galego do Títere. Pero aquella iniciativa fue abortada por el alcalde José Crespo, planteando el irrealizado concurso de ideas por parte de la corporación que saliese de las urnas en mayo del 2011. Revalidada su mayoría absoluta, el concurso de ideas anunciado sigue sin hacerse realidad.
Sin fondos para el 2013
Un aplazamiento sine die que puede tener mucho que ver con la actual situación económica actual. Y es que para este ejercicio del 2013, el Concello de Lalín consigna poco más de 500.000 euros en el apartado de inversiones reales.
En román paladino: aunque surgieran magníficas propuestas para el viejo consistorio, la realidad es que probablemente no habría fondos para llevarlas a cabo. En este contexto, el gobierno local prefiere mantener en el olvido el consistorio que fue durante más de un siglo y medio la sede municipal, y mantenerlo como patrimonio municipal junto a solares y parcelas.