Una feria con el sabor de antaño

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN / LA VOZ

DEZA

miguel souto

Cientos de visitantes disfrutaron de la Feira dos Carballiños en Vilatuxe

14 may 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Los nostálgicos para los que las ferias de ahora ya no son lo que eran y los que quisieron disfrutar de una jornada de diversión, un churrasco y una tapa de pulpo, aliñados con unas compras y música tradicional tuvieron ayer una cita en Vilatuxe. Por obra y gracia _y meses de trabajo_ de la asociación de vecinos, la parroquia lalinense volvió atrás en el tiempo para recrear la famosa Feira dos Carballiños. Una feria de las antes en las que por no faltar no faltaron ni los asaltadores de caminos y el carro de los arrieros. La representación, a cargo de un grupo de actores, acabó con tiroteo, muertos y presencia de la autoridad. Llegó también, puntual a su cita, el autobús de Cuíña de Silleda cargado de viajeros y con algunos miembros de la banda subidos al techo.

No faltó tampoco a su cita, situada al lado del palco, la barbería móvil de Laxeiro, emulando a aquellos tiempos en los que el famoso pintor se ganaba la vida rasurando y cortando el pelo a sus vecinos de feria en feria.

Los más pequeños disfrutaron con los animales del mercado de ganado, en el que algunos vecinos con ropa de tratantes emulaban alguna transacción, no todas amistosas.

A los puestos más modernos se sumaban otros muchos de artesanía y, como el tiempo no pasa en balde, triunfaban las diademas y los broches que se hacían un hueco junto al puesto de la zoqueira cruceña Elena Ferro, los heladeros, el churrero, los de venta de quesos, ropa, miel, fruta y verduras, flores y muebles de hace varias décadas, entre otros.

La parte dulce la ponían las rosquillas, las filloas y las cupcakes caseras. Olores y sabores con banda sonora propia, marcada por la música y las voces de los gaiteiros de Os Trasnos de Doade, la Nova Banda de Vilatuxe y las pandereteiras Maruxeira. Los aficionados a los coches pudieron deleitarse con toda una exhibición de autobuses de época de la empresa Cuíña de Silleda y con los vehículos clásicos de la Escudería O Toxo.

El buen tiempo animó la feria, que contó con cientos de visitantes a lo largo de toda la jornada. Muchos aprovecharon para comer en las pulperías de la feria o en los restaurantes de la zona. Por la tarde hubo tiempo para que los chavales demostraran su pericia en el juego de la rana, la llave o la petanca. Un deporte tradicional que contó con una exhibición a cargo del Club de Bandeira. Un concurso de bailes y coplas, el humor de los lalinenses Dous tolos moi tolos, la actuación de un dúo musical y un taller de cestería del Museo Casa do Patrón animaron la tarde y prolongaron la feria que acabó con toda la concurrencia bailando.