Todos fueron ejemplares salvajes y cayeron en el coto de Sinde
02 may 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La temporada del salmón se abrió ayer en el río Ulla con un campanu madrugador. Media Galicia dormía aprovechando el festivo. Manuel Rodríguez Buela, no. Antes de las ocho de la mañana se apostó en el coto de Sinde. Hizo dos lances desafortunados. Al tercero, cayó el primer salmón. «Foi chegar e bicar o santo», explica el pescador. Fue un ejemplar salvaje de casi seis kilos de peso. «Xa o disfrutei sacándoo do río, pero agora espero disfrutalo no plato, coa familia e cos amigos», comenta.
Por cuestiones de protección de la especie, la comercialización del salmón del Ulla está prohibida. Por el campanu de los ríos asturianos se pagan jugosas sumas. El del Ulla se lo queda quien lo doblega en el río. Manuel Rodríguez luchó apenas un cuarto de hora con el campanu antes de arrancarlo del agua. Fue un ejemplar fuerte y salvaje, sin el microchip que identifica a los peces de las campañas de repoblación. Él que ha tenido la suerte de probar otras veces el auténtico salmón del Ulla, asegura que el sabor no es comparable siquiera al del noruego de las pescaderías. «Como mellor sabe é á plancha», recomienda.
Manuel Rodríguez es de la parroquia de Reyes (Teo), en la ribera del Ulla. Por saturación de manueles -y por incongruencuias de la vida-, en su entorno lo conocen con el nombre de su padre: Sergio. Sergio se llama también su hijo. De él es la culpa de la adicción paterna a la pesca del salmón.
Es la historia al revés. Viviendo al pie del Ulla, Manuel Rodríguez no tiró la caña hasta los 48. «Foi o meu fillo, con 8 anos, o que me pediu que o levara ó río. Así empezamos os dous. Hai deso dez anos», cuenta. El capricho infantil se convirtió en pasión compartida. Ayer padre e hijo no pudieron competir. La demanda de permisos para el primer día de temporada se dispara y obliga a sortear los puestos. El joven se quedó sin él.
Codo a codo con Manuel Rodríguez pescó, en cambio, su amigo José Luis Guimarey, «natural de Herbón e casado en Valga». Él fue el otro protagonista del arranque de temporada. No pescó el primer salmón, pero sí el más impresionante. Pesó 8,1 kilos. «Esto debe ser parecido a que che toque a lotería», declaró. Según el peso del animal, se calcula que el ejemplar podía tener entre tres y cuatro años de edad.
La curiosa sequía de Ximonde
Además del campanu y del más pesado, ayer se pescaron otros tres ejemplares. Todos fueron salvajes y todos cayeron en el coto de Sinde con cucharilla. Los vigueses Pedro Alberto Touceda y Joaquín Iglesias capturaron dos de 5,7 y 6,3 kilos. Luis Moirón -de A Pontenova-, uno de 4,8. Los cuatro primeros ejemplares del día se pescaron en el puesto conocido como O Carballo. El quinto se capturó en el de A Playa. El afamado coto de Ximonde y el de Couso no escupieron ni un solo ejemplar.