Si no fuese por los posibles arrastres de Segunda B, a día de hoy Estradense y Lalín dependerían de sí mismos para mantener la categoría. A falta de nueve jornadas para que la Tercera gallega baje el telón, ambos equipos se sitúan en zona de salvación, y eso, en el caso del Lalín, ya es mucho decir. El revulsivo de Javier Oreiro en el banquillo y la llegada de Diego Otero y Carlos Hortal han conseguido que el equipo se despidiese el domingo de la zona de descenso en la que se había pasado las últimas 26 jornadas. Ahora queda mucho que hacer por delante, pero al menos las opciones están sobre la mesa.
En el caso de los dezanos, la última jornada fue más fructífera puesto que salen de descenso y dejan a los de A Estrada a tiro de piedra, y con el derbi todavía pendiente. Los de Oreiro atraviesan su mejor momento de toda la temporada e intentarán explotar ese factor todo lo posible. La permanencia todavía está lejos, aunque en el banquillo rojinegro se considera que quedará más barata de lo previsto.
En el caso del Estradense, desde el inicio de la Liga se ha movido de la zona media para abajo, coqueteando con los puestos de descenso pero sin llegar a hundirse. Tres victorias en cuatro partidos habían empujado al equipo en la clasificación, pero el domingo, al caer en Sanxenxo, dejó escapar una oportunidad de oro para distanciarse de la zona baja, y apuntillar a un rival directo. Y es que aunque parezca increíble, a día de hoy el colista sigue teniendo todas las opciones de salvación ya que solo cinco puntos le separan de zona verde.
La derrota de los de Insua ha dañado al equipo en la clasificación, pero solo en lo que se refiere a sus perseguidores, ya que su distancia con los de abajo se ha reducido, y tiene al Lalín a 2 puntos. Sin embargo por delante los rojillos no han visto que sus rivales se escapasen, puesto que Negreira y Bergantiños, que le aventajan en un triunfo, también pincharon.
Ocho equipos en liza
Si a principios de temporada a más de uno le dijesen que a falta de 9 partidos ocho equipos tendrían que batirse el cobre para evitar el descenso, no se lo creerían, pero lo cierto es que esta Tercera está resultado mucho más disputada e igualada que otros cursos y nadie quiere descolgarse. Equipos como el Lalín o el Sanxenxo han pasado de estar desahuciados a moverse en zona de salvación, como los dezanos, o a engancharse una y otra vez a la vida, en el caso de los de Piscis. Solo 10 puntos distancian al colista del décimo tercero.