El Mes do Cocido superó su ecuador con satisfacción en la hostelería
01 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El Mes do Cocido superó ya su ecuador en Lalín con muy buena salud. Los hosteleros se muestran contentos con la marcha de esta celebración, que continúa llenando los comedores de los locales participantes, sobre todo los fines de semana. Aunque hay quien nota una ligera bajada respecto al año anterior, la mayoría afirma que el volumen de comensales está siendo el mismo que el año pasado. A los clientes de toda la vida se van sumando en estas últimas ediciones viajeros de paso por Galicia que aprovechan para degustar el cocido u otros que se desplazan ex profeso a la capital dezana para degustar este contundente plato.
En la mayoría de los casos se sigue funcionando con reservas. Para el día de la Feira do Cocido o la víspera de esta hay restaurantes que a los que les falta ya muy poco para colgar el cartel de completo. No obstante continúa habiendo plazas y los que lo deseen aún pueden reservar mesa en alguno de los más de treinta restaurantes participantes. Algunos aprovecharon ayer para agradecer la promoción que se hace del cocido y que redunda en un mayor número de visitantes todo el año, pero especialmente en estas fechas.
El propietario del restaurante Epi, que este año se sumó de nuevo al Mes do Cocido, señalaba ayer que «esto pinta bastante ben». Los más veteranos señalan que cuando la feira cae tan baja como este año el mes de enero suele arrancar algo flojo pero esperan un mes de febrero con mucha actividad.
En el restaurante de La Estación de Botos no tienen queja. Para el sábado tienen ya 70 reservas y el pasado fin de semana el viernes, sábado y domingo el comedor estuvo lleno e incluso, apuntan, «houbo trinta ou cuarenta que se tiveron que marchar sen poder comer».
Este año al Mes do Cocido no faltaron los asiduos. La Molinera , el Currás, el Agarimo o Cabanas continúan recibiendo a muchos clientes de toda la vida. Pandillas y grupos de amigos o compañeros de trabajo que mantienen viva la tradición de desplazarse a Lalín al menos una vez al año a degustar un cocido.
Lo que sí comentan algunos restauradores es que los grupos son más reducidos y en vez de pandillas de quince o veinte, la mayoría de las reservas de grupos son de menos gente. Aunque los fines de semana los llenos son más notables, durante la semana también se sirven muchos cocidos y hay quien incluso aprovecha la relativa tranquilidad de un día de semana para poder disponer de mesa para un grupo numeroso. En el Hotel Torre do Deza calculan que en estos últimos quince días llevan alrededor de un centenar de reservas de hotel con cocido. El público es variopinto, desde parejas de jóvenes, a personas de mediana edad, que son los clientes más habituales de un turismo gastronómico que incluye paquetes turísticos con dos noches de alojamiento y cocido. Entre sus clientes se encuentran viajeros que acuden a conocer Galicia y los que llegan a Lalín con el principal propósito de degustar el plato.
En cuanto a la procedencia los gallegos que más vienen son los residentes en las ciudades de Vigo y A Coruña y también los de Santiago. A estos se añaden muchos madrileños y por proximidad muchos leoneses, salmantinos y asturianos. Y es que, como apuntaba algún hostelero lalinense, «ao mellor para outras cousas non hai cartos, pero para un cocido sempre acaba habendo».