«Estoy encantado con que mi obra se quede en Lalín»

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN / LA VOZ

DEZA

José Rocha es el autor de «Alma do vento», una magna obra de piedra, que se colocará en el entorno del consistorio

31 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

José Rocha Pino, autor de la escultura Alma do vento que se ubicará en Lalín, se enteró «hace dos días» del convenio que el Concello firmó con la Fundación Feima en Madrid. Ayer comentaba que «estoy muy contento de que se quede en Lalín y de que se quede en Galicia, si se va para Madrid aunque me llenaría de orgullo, es como perder un hijo que se te va y no lo vuelves a ver, prefiero que quede en Galicia y a Lalín puedo acercarme a verla en un rato».

Este alumno de la Escola de Cantería de la Diputación cuenta que «la escultura la acabé hace bastante tiempo, primero nos decían que iba a Madrid, iban saliendo todas y quedando ella, aunque por las dimensiones que tiene no es muy fácil buscarle un lugar, la pieza es muy grande y pedía un sitio amplio».

Por ahora lo único que sabe el escultor es que la pieza se colocará al lado o frente al Concello. De hecho cuenta que se vino para Lalín con su novia para ver si estaba hecha la zapata, pero no vio ninguna. Cree que quedaría bien «en una placita pequeña o en un espacio abierto, en el que se verá más pequeña».

Para José Rocha, de Tabuexa (As Neves), Lalín está siendo estos días un descubrimiento. Apunta que «no sabía que Lalín apostaba tanto por las artes plásticas». Rocha Pino que confiesa que tiene pendiente desde hace años probar el cocido de Lalín descubrió también en su viaje a la villa «un interés estético, no solo en la presencia de esculturas en las calles sino también en la parte nueva, en los parques, vimos que hay una preocupación urbanística que se echa en falta en otros sitios».

Este cantero de 32 años acabó ya sus estudios pero de momento está en la escuela acabando una última escultura de fin de carrera y le quedan tres o cuatro semanas. El oficio no le viene de familia sino que surgió después. buscando un camino que encontró en la práctica de este arte antiguo. Su sueño es quedarse a trabajar en Galicia aunque «aquí somos muchísimos y nos sentimos un poco invisibles y poco valorados, a diferencia de en otros sitios». Tiene compañeros haciendo arcos de medio punto y capiteles en la Sagrada Familia de Barcelona y no descarta marcharse a trabajar fuera si es necesario pero siempre «pensando en aprender más y volver». Una obra suya, un escudo de Ourense, luce ya en una plaza de Santo Domingo, uno de sus cruceiros anda por Alemania y en Baiona tiene también la cruz de un cruceiro. Y su «Alma de vento», pronto en Lalín.

«La apuesta de Lalín por las artes plásticas y su interés estético está siendo un descubrimiento»

Rocha Pino