El Concello inicia en breve las sesiones de un nuevo grupo de deshabituación
29 ene 2012 . Actualizado a las 06:00 h.El Concello de Lalín lleva a cabo desde el 2008 terapias de deshabituación del tabaco. Una iniciativa que se desarrolla dentro de las actividades de concellos saudables. Estos días se ultima el inicio de un nuevo grupo de terapia y la celebración de la última sesión de los que la iniciaron el año pasado. Las sesiones, que se prolongan durante año, son impartidas por Vanessa Taboada Santín, Carlos Vázquez Barreiros y la doctora Pilar López Carrón. En el último año empezaron en las primeras sesiones 33 personas, de las que solo 18 llegaron al final. Los participantes tienen entre 28 y 75 años. El 66% son mujeres. Doce mujeres y seis hombres. Entre ellos había personas que fumaba diez cigarrillos al día pero que no conseguía dejarlo y otros, como el más joven del grupo, que llegaba a fumar cuatro paquetes al día. La media estaba en torno a una cajetilla diaria.
Fuerza de voluntad
Vanessa Taboada señala que «ao igual que pasa cunha dieta o principal é a forza de vontade e que a xente esté convencida, neste caso, de que quere deixar de fumar». Si no, apunta, la terapia no sirve para nada. En la primera sesión se realiza un examen a cada uno de los participantes. Al principio las sesiones son semanales durante el primer mes y luego se van espaciando a una al mes para acabar con controles cada más tiempo.
Una de las cosas que se explica a los participantes en las primeras sesiones son los beneficios que van a sentir a corto, medio y largo plazo si dejan de fumar. Algo que, apunta Vanessa Taboada, «lles sorprende a moitos e lles serve para tomar conciencia do que supón para a saúde deixar de fumar».
Se les explica que a los veinte minutos de dejar de fumar la presión y el pulso retoman a los valores normales, que a las ocho horas la nicotina y el monóxido de carbono en la sangre se reducen a la mitad y que el nivel de oxígeno en la sangre vuelve a sus valores normales. Se les cuenta que cuando llevan un día sin probar el tabaco el monóxido de carbono es ya eliminado de la sangre y los pulmones comienzan a eliminar residuos del cigarrillo, que a los dos días ya no tienen nicotina en el cuerpo y mejora notablemente su sentido del gusto y del olfato. A los tres días, explican, «respirar es más fácil, las vías aéreas comienzan a relajarse y aumentan los niveles de energía». Entre tres y nueves meses más tarde mejora la circulación desaparece la tos y los silbidos y un año después el riesgo de un ataque al corazón se reduce a la mitad en comparación con el riesgo de un fumador.
Clases sin humo
En A Estrada el edil de Sanidade, Óscar Rancaño explica que estudian fórmulas para recuperar el programa de terapia para dejar de fumar que se desarrollo durante un tiempo como proyecto personal del ex psicólogo del Concello, Fuco reyes y en colaboración con la facultad de Psicología de Santiago. En estos momentos lo que hay en marcha son programas similares de alcohol y drogas.
El Sergas tiene en marcha también en colaboración con Educación la campaña Clases sen fume en la que participan este curso 308 alumnos de primero y segundo de la ESO de siete centros de Deza y Tabeirós-Terra de Montes.