La vuelta al mundo del Keltoi

Lorena García Calvo
lorena garcía calvo LALÍN / LA VOZ

DEZA

24 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Si sumásemos los kilómetros que los luchadores del club Keltoi han recorrido durante la última década, tendríamos para un par de vueltas al mundo. La presencia en citas y concentraciones internacional de los deportistas de Vila de Cruces se ha convertido en habitual. En sus pasaportes se suceden las huellas de países próximos como Francia o Italia, y algunos cuyos nombres resultan hasta difíciles de escribir, como es el caso de Majachkalá, capital de una una república rusa por la que ya ha pasado prácticamente todo el Keltoi.

Ramón García, alma máter del club, fue de los primeros en salir de España para entrenar junto a lo mejor de la lucha internacional y participar en pruebas en el extranjero. Abrió el caminino. La ambición, las ganas de mejorar y la búsqueda de un lugar propio en el panorama europeo sirvieron de argumento a los luchadores para trabajar y buscar fórmulas para evolucionar su técnica y competitividad.

En disciplinas como las luchas olímpicas los encuentros con otros deportistas son básicos. Durante toda la temporada los gallegos entrenan junto a compañeros a los que acaban acostumbrándose y que dejan de suponer retos. Necesitan encontrarse con deportistas que les sorprendan, que les exijan y que eleven su nivel. De ahí que año tras año el Keltoi peregrine por todo el mundo para trabajar junto a la creme de la creme.

Rusia, parada obligada

La zona del mar Caspio está considerada la cuna de las luchas olímpicas, de ahí que las visitas de los deportistas del Keltoi a las repúblicas rusas, especialmente a la zona caucásica, sean prácticamente anuales. Todos los nombres propios del club han pasado por las repúblicas de Daguestán y Azerbaiyán en más de una ocasión para entrenar y participar en torneos junto a la élite de la lucha rusa. Alexánder Katchelaev, entrenador de los cruceños durante años en el Centro de Tecnificación de Pontevedra tiene mucha culpa en esos viajes.

El técnico siempre ha servido de puente entre los deportistas gallegos y rusos, facilitándoles trabajar con los grandes nombres del panorama internacional.

Los viajes, una inversión

Italia, Turquía, Alemania, Hungría, Letonia, Finlandia, Rumanía, Georgia, Marruecos, Estados Unidos o incluso Irán son algunos delos países por los que los luchadores del Keltoi han pasado en los últimos años. La participación de Eliseo Permuy en una concentración con España en Túnez es hasta el momento la última de una larga lista.

Viajar por todo el mundo con estancias que oscilan de los tres días hasta el mes -Ramón García y Rubén Méndez estuvieron 30 días en Moscú hace unos años- tiene un coste más que considerable. Las federaciones gallega y española cubren buena parte de esos viajes cuando las concentraciones o torneos llevan su sello, pero en otros casos es el Keltoi el que tiene que buscarse las castañas. En este caso, el club tira de su propio presupuesto y de las ayudas que «llora» a las distintas administraciones para ser capaz de afrontar unos viajes sin los que las innumerables medallas que ha conseguido no estarían en sus vitrinas.

Una maleta llena de anécdotas

Una década de viajes da para mucho. Para conocer lugares casi increíbles, forjar amistades, llenar maletas con anécdotas y hasta aprender idiomas. Y es que las constantes «tournés» por el mundo del Keltoi han hecho que los luchadores busquen fórmulas para comunicarse allá por donde pasan, hasta el punto de poder presumir de chapurrear ruso, como recordaban los deportistas tras una concentración en Siberia. Diccionario en mano, y sin miedo.

Recuerdan viajes hasta pueblos casi perdidos de Majachkalá, en Daguestán, en los que luchadores con proyección olímpica caían ante amaters en torneos locales, o el trato casi de héroes que los vecinos profesaban a cada luchador. Ni tener que salir con escoltas armados en alguna ocasión (por el conflicto con Chechenia) empaña mínimamente los buenos recuerdos que los luchadores del Keltoi guardan de sus viajes. «Ao final, é o que che queda», aseguran.