El proyecto exige un plan urbanístico parcial

La Voz

DEZA

A pesar de que las reacciones de protesta contra la instalación de que la planta de residuos del sur de Galicia se haga en O Irixo y de rechazo contra el modelo de incineración siguen creciendo (ayer la reiteraron la Federación Ecoloxista Galega, Amigos da Terra y el BNG de Beariz reclamando el posicionamiento en contra del Concello), el grupo de gobierno de O Irixo continúa trabajando para que el polémico proyecto siga adelante.

El regidor popular, Manuel Penedo Paradela, confirmó que dado que el ayuntamiento tiene pendiente de aprobación el Plan Xeral de Ordenación Municipal, aunque confía que el documento urbanístico se apruebe a principios de año para facilitar el desarrollo de un futuro polígono empresarial, será necesario afrontar en la zona elegida, de la parroquia de O Campo, un plan parcial urbanístico.

El alcalde aseguró que su redacción se iniciará en cuanto la empresa Estela Eólica presente el proyecto de la planta en el Concello. Y lo hará una vez que se formalice el acuerdo alcanzado el pasado martes con los comuneros de Orosa, Menaz, Cardedo, Casares y Filgueira para el alquiler de los terrenos durante treinta años.

El PSOE de O Irixo cuestionó precisamente ayer la forma en la que el presidente de la comunidad y teniente de alcalde, Manuel Cerdeira, convocó la asamblea de los comuneros: «A golpe de teléfono durante a mañá convocándoos para as catro da tarde cando sabía que algúns dos comuneiros non podían asistir porque traballaban. Sen que se levantara unha acta... así controlaba mellor a situación», indicó Javier Rodríguez.

No entró a valorar el resultado aplastante de la reunión, de los veintinueve comuneros presentes solo uno votó en contra, al reconocer: «Foi a decisión da maioría e non hai nada que decir». Pero sí cuestionó el oscurantismo que rodeó la cita y la información privilegiada con la que cuenta el teniente de alcalde para que sea su comunidad la que ofrezca los terrenos necesarios para la planta.

Confirmó además que algunos vecinos están estudiando la posibilidad de impugnar la convocatoria, ya que no se hizo de forma oficial, haciéndose pública y con suficiente antelación. El presidente de la comunidad, sin embargo, no tuvo constancia (a lo largo de la jornada de ayer) de la presentación de alguna reclamación contra la forma en que se acordó celebrar la asamblea, el martes pasado por la tarde en Casares.

Cerdeira reiteró, de todos modos, que de producirse la impugnación se convocaría de nuevo y el resultado de la votación «sería el mismo».