Del epílogo al prólogo

DEZA

No me imagino leer un libro al revés. Empezar por el último capítulo y acabar por el prólogo. Tampoco poner el tejado antes que los cimientos. Son ejemplos banales. Impensables. Sin embargo, en la práctica, y aplicados a otros ámbitos, son frecuentes. Uno de ellos, la peletera instalada en la Semana Verde. Primero se alquiló la nave y ahora hay que reajustar el Plan Xeral para que pueda desarrollar ahí su actividad. No es la primera vez que esto sucede en el recinto ferial puesto que algo similar había pasado con el hotel. Primero se proyectó y luego hubo que reajustar el planeamiento urbanístico para poder recogerlo. Lo mismo sucedió con los fondos del plan E o del plan anticrisis de la Diputación. Primero el Estado le dio los fondos a los concellos y estos tuvieron que pensar proyectos para invertirlos. Esto propició en muchas ocasiones que la prioridad puntual del momento y las limitaciones del tiempo impidiesen el desarrollo de actuaciones de mayor recorrido y que incidiesen a largo plazo en mayor empleo y en el ahorro para las arcas locales. Ejemplo análogo son las relaciones de puestos de trabajo (RPT), que están pendientes en la mayor parte de las administraciones locales de la zona o su redacción nunca acaba de concretarse. Los concellos continúan realizando contrataciones e incrementando personal en sus departamentos antes de realizar un análisis de las necesidades reales y de tratar de optimizar la plantilla existente. Al final, son tan habituales estas prácticas de empezar por el final que ya pasan completamente desapercibidas. Increíble.