Los Reyes Magos no faltaron ayer a la cita, aunque la lluvia les impidió en algunos casos recorrer las calles de muchas villas como fue el caso de Lalín. Con Cabalgata o directamente con recepción, lo que se mantuvo ayer intacto fue la ilusión de los niños que, un año más, acudieron a entrevistarse con los Magos y, en muchos casos, a hacerles entrega de sus cartas.
En A Estrada la Cabalgata salió y realizó el trayecto habitual, aunque en algunos tramos a mayor velocidad que en otras ocasiones para evitar el aguacero. Eso no impidió que los asistentes se librarán de algún que otro chaparrón a lo largo del recorrido hasta el teatro principal donde se celebró la habitual recepción. Sus Majestades contaron en esta ocasión con transporte de lujo. Unos camiones antiguos los llevaron hasta el teatro, mientras que los pajes y el resto de la comitiva viajaron en carrozas engalanadas.
En Lalín a las cuatro de la tarde visto que la lluvia no cesaba, los organizadores optaron por suspender la Cabalgata. Eso no evitó que a la hora fijada la práctica totalidad de los 150 niños que iban a participar en el desfile se dieran cita en la Casa da Xuventude. Por megafonía se anunció de la suspensión por las calles. Hasta la Plaza da Igrexa llegaron un grupo de Cabaleiros ataviados a caballo y Melchor, Gaspar y Baltasar se sentaron cada uno en su trono, acompañados por dos pajes, bajo la carpa de la plaza. La zona cubierta se quedó pequeña para cobijar a los chavales que hicieron cola para subirse al regazo de Sus Majestades y transmitir a los Reyes Magos sus peticiones.
A falta de sitio cubierto los bares estuvieron a rebosar, mientras muchos aprovechaban para realizar las últimas compras festivas en los comercios de la localidad. Éxito tuvieron también los dos puestos de churros instalados en la plaza. Los carteros, que tenían previsto colaborar en la Cabalgata lalinense, se encargaron de tirar caramelos a los niños por la plaza. En el desfile estaba previsto repartir 630 kilos de dulces aptos para celíacos.
En Silleda fueron muchos los niños que se acercaron hasta la Semana Verde y disfrutaron del chocolate con churros y acudieron a la recepción de los Reyes Magos. Las carrozas desfilaron por el recinto engalanadas.
En Forcarei la lluvia obligó a suspender el recorrido habitual. Los Reyes en vez de en carrozas viajaron en dos coches descubiertos y realizaron un trayecto mucho más corto. En Cruces la recepción se celebró en el Auditorio Xosé Casal donde se congregaron los niños que recibieron regalos.