El difícil reto del turismo en Lalín

O. P. LALÍN |

DEZA

El fallido consorcio LKM0 no encontró relevo dos años después de su creación, en un sector que el alcalde pretendía convertir en un pilar económico del municipio

21 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Lalín inició el mandato que acaba en mayo del 2011 con dos grandes retos en sus obras públicas: el remate del consistorio y del multiusos. A mayores, en un ámbito más etéreo -más similar a los patrimonios inmateriales que tanto gustan a la Unesco en los últimos años- el alcalde José Crespo se marcaba el reto de sentar las bases para convertir al turismo «na terceira pata da economía de Lalín». Por esta razón, asumió personalmente el área en el arranque del mandato, con la intención de poner en marcha una empresa municipal de turismo que canalizase toda la actividad e implicase directamente al sector.

Un impulso inicial que desembocó en la constitución del Consorcio de Turismo de Lalín LKM0, presentado a finales de octubre del 2008, con la intención de que estuviese operativo en el ejercicio siguiente. El regidor anunció entonces que con el arranque del consorcio y tras ver cumplido así el principal objetivo del mandato en esta área, pasaría a delegarla en Nicolás Varela. Varela asumió la concejalía de Turismo, pero el consorcio nunca llegó a funcionar, tras la advertencia de la Xunta de que el modelo lalinense no cumplía la legislación gallega en la materia. El exiguo presupuesto con que contaba en el 2009, 40.000 euros, no pudo así gastarse.

El pasado enero, tras hacerse pública la situación, Varela anunciaba que el Concello abandonaría la figura jurídica del consorcio para crear un organismo autónomo local, y trabajar con este nuevo marco. Once meses después, y tras pasar 2010 con 0 euros en el presupuesto municipal, no se conocen novedades en este sentido.

En plena crisis, el sector turístico de Lalín dista mucho de encaminarse a ser un área de la que, en el plazo de una década puedan vivir en el municipio el mismo número de personas que en la agricultura, como auguraba Crespo hace dos años: cuando se impulsaba una empresa de turismo municipal a la que tuvo que renunciar, y sin articular un organismo que sustituya a su defenestrado consorcio.