«Si estuviera en buena situación, yo sería la primera en marcharme de esta casa con mis hijos»
DEZA
Poco se imaginaba E. G. M. que dar el paso de dejar a su pareja y denunciar los malos tratos a los que la había sometido durante años iba a terminar por dejarla en la calle. A ella y a sus dos hijos, uno de 14 años y otro de 18. Tras veinte años de convivencia con un toxicómano, que estuvo varias veces en prisión, ahora tiene que ver cómo su suegra, abuela de sus hijos, ha decidido desahuciarlos. Para esta cambadesa -que prefiere mantener el anonimato-, el problema es que su ex pareja «vive con su madre y esta no lo aguanta». Por eso quiere echarla a ella y a sus dos hijos de la vivienda, para poder dejarle el piso a su hijo. «Quiere que sus nietos se vayan a la calle para que su hijo viva aquí», insiste. Su relación nunca fue buena porque, asegura: «Me decía que yo era su mujer y que lo tenía que aguantar». Y ahora incluso ha llegado a preguntarle a su nieto «si no lo han desalojado ya. Pero ¿qué clase de abuela es esa?». E. G. M. explica que carece de los recursos económicos necesarios para buscar otra vivienda. «Trabajo limpiando casas por hora, gano 300 o 400 euros al mes», sostiene. Por eso le resulta imposible hace frente a los gastos de una vivienda. «Es una injusticia que me echen. Si estuviera una buena situación yo sería la primera en marcharme de esta casa con mis hijos», asegura.