El concierto duró unas dos horas y media e incluyó cinco bises. Muchos de los espectadores se quedaron después por Lalín donde pasadas las dos de la madrugada algunos aún seguían de marcha pese a ser un jueves.
Los locales de vinos de Lalín se beneficiaron también del concierto, llenándose de vecinos y visitantes que aprovecharon la horas previas para tomar algo o picar antes del espectáculo.
El regidor destacó la simpatía y el cariño demostrado por Joaquín Sabina, que dio lugar a «un concerto espectacular». Alabanzas también para el sonido, los músicos, los técnicos y el representante de Sabina en Galicia.
Ayer el alcalde apuntaba que invitará a Sabina al Cocido y dado que el artista se despidió diciéndole que le debía un cocido, el regidor prometió que si no podía venir «llo levo a casa». En la encomenda el cantante estuvo acompañado del escribano de la orden, Paco Lareo, y comendadores como José Antonio Fernández, secretario de la Consellería de Medio Ambiente, el diseñador Florentino Cacheda, Anxo Quintanilla y el periodista Martín Fernández. A ellos se añadió el pintor Antón Lamazares, al que Sabina, dijo Crespo, reconoció. El acto se llevó a cabo en una sala del Lalín Arena hasta la que se llevaron banderas y carteles.
Los comendadores disfrutaron luego del concierto al que se unieron el conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, que estaba de cumpleaños, y el conselleiro de Cultura, Roberto Varela, entre otras autoridades, incluido el gerente del Xacobeo y numerosos políticos de la zona que no se lo quisieron perder.