Los ojos del monte pontevedrés

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA/LA VOZ.

DEZA

Media docena de patrullas de la Brilat comenzaron ayer su despliegue por zonas ?de alto riesgo de fuego para disuadir a los incendiarios e informar de cualquier foco

02 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Con la llegada del 1 de julio, las patrullas de la Brilat se echaron al monte en una nueva campaña de lucha contra los incendios. En esta ocasión, los militares temen que, de continuar las altas temperaturas, la situación puede complicarse. Asumiendo que hacer previsiones es aventurar demasiado, el capitán Manuel Muñoz, oficial de enlace para Pontevedra durante el operativo, matizó que «sabemos que ha llovido mucho, vegetación hay muchísima y creo que dependerá de la climatología que haga».

Los integrantes de las seis patrullas que ayer abandonaron, a primera hora de la mañana, la base de la Brilat ya comprobaron in situ esta realidad. El equipo dirigido por la sargento ourensana Silvia Álvarez, de la rama de Artillería, tuvo que lidiar en el monte de A Picaraña con zonas de exuberante vegetación y matorrales que complicaban, por momentos, su paso.

Desde este balcón sobre Ponteareas, la sargento Álvarez, que estaba acompañada por el cabo Ángel Fernández Gómez y el artillero Diego Troncos, dejó claro que su misión es la de vigilar y realizar una labor disuasoria, así como informar de cualquier foco y denunciar la presencia de posibles incendiarios. En cuanto a lo de participar en labores de extinción, los militares tienen órdenes de que solo en contados casos, cuando esté en riesgo su integridad o sean la única fuerza que puede auxiliar a otra persona, podrán intervenir.

Los cerca de cien militares que participan en el despliegue inicial, que conlleva un nivel de esfuerzo medio, entienden que la celeridad a la hora de transmitir información a las fuerzas del orden y a los distritos es vital, tanto para atajar un fuego como para poner a buen recaudo a un delincuente medioambiental.

Balance del 2009

Bien lo sabe Silvia Álvarez, quien el pasado verano pudo dar cuenta de dos incendios. En total, en el verano del 2009, el millar de militares que participaron en la campaña en las cuatro provincias dieron cerca de doscientos avisos y recorrieron unos 425.000 kilómetros.

«Cada año vamos aprendiendo cosas nuevas y vamos aplicando las lecciones aprendidas», subrayó el capitán Muñoz.

Una expresión que también empleó el comandante Miguel Ángel García, jefe de operaciones de la Brilat, quien destacó las buenas relaciones que mantienen los integrantes de las patrullas con los vecinos de las poblaciones que visitan. En su opinión, la mejor baza y el único truco que conoce para luchar contra los incendiarios es el contacto permanente con las fuerzas y cuerpos de seguridad, ya sea con las policías locales, con sus homólogos de la nacional o con la Guardia Civil.

Las seis patrullas de la Brilat recorrerán diariamente algunos de los ayuntamientos del Distrito Forestal XVII, que engloba a Mondariz, Ponteareas, Salceda de Caselas, Salvaterra de Miño, Arbo, A Cañiza y Crecente, pero también se dejarán ver por Melón, adscrito al Distrito Forestal XI, en Ourense. A esta provincia se destinarán ocho unidades conformadas cada una de ellas por tres soldados de Brigada de Infantería Acorazada de Madrid y del Regimiento de Caballería de Valladolid.

Por su parte, las cinco patrullas del Tercio Norte velarán por el monte coruñés, mientras que las zonas asignadas en Lugo serán competencia de las unidades de la Brilat acuarteladas en Asturias y en Valladolid.

Este reparto no es ni mucho menos caprichoso, sino que obedece a la delimitación que la Xunta hace de las áreas con mayor riesgo de incendio: «Tenemos que cumplir la misión allí donde se nos ordena», acotó el comandante Muñoz.

En el caso de que la situación se agravase se han previsto otros dos niveles de alerta. Con nivel de esfuerzo alto se activarán medio centenar de patrullas y unos doscientos militares, mientras que si se alcanza el muy alto, serán 75 las patrullas actuando y trescientos los soldados tomando parte en el operativo.

En cuanto a la previsión meteorológica, el comandante García Menéndez es contundente: «Mañana -por hoy- va a ser un mal día, bueno para la operación. La semana que viene parece que viene complicada».