El ajuste a la Lei do Solo permitirá ampliar el suelo rural edificable


a estrada/la voz.

No hay mal que por bien no venga. La revisión del Plan xeral de ordenación municipal (PXOM) de A Estrada para adaptarlo a la recién revisada Lei do Solo retrasará la aprobación definitiva del plan varios meses más, pero también podrá, si existe voluntad municipal, ampliar el número de parcelas edificables en la zona rural. Una de las cuestiones que más alegaciones al plan generó fue precisamente la restricción de la construcción en la zona rural, impuestas por la antigua Lei do Solo. La nueva, en cambio, ofrece algo más de margen de maniobra.

La anterior ley hacía una distinción entre núcleos rurales en los que se podía construir y áreas de expansión, que solo podrían desarrollarse una vez agotada la edificabilidad en los núcleos y a través de un plan de reforma interior consensuado entre los propietarios y que implicaba cesiones. En la nueva Lei do Solo las áreas de expansión desaparecen, permitiéndose cierta ampliación de los núcleos rurales, edificables con licencia directa.

Con la antigua normativa el núcleo no podía ampliarse más allá de cincuenta metros desde la última casa y el área de expansión no podía ir más allá de 200 metros a partir del núcleo. Esto suponía un problema en el caso de las aldeas no compactas, sino con viviendas separadas por parcelas de más de 50 metros, como sucede por ejemplo en la zona de Vea. En la reformada Lei do Solo, en cambio, el límite del núcleo no lo fija una distancia concreta, sino el grado de consolidación, que ha de ser del 30%. Esto conlleva más libertad a la hora de definir los núcleos en los que se podrá edificar con licencia directa, ya que, en una zona con treinta parcelas con viviendas construidas consolidadas podrán considerarse como núcleo hasta 70 solares a mayores, sin limitaciones marcadas por la distancia a las últimas viviendas. Ello implica, además, que ahora las parcelas de más de cincuenta metros situadas entre edificaciones preexistentes podrán considerarse solares.

La mayor generosidad constructiva en la zona rural no significa que deje de haber limitaciones. Seguirán existiendo las impuestas por el crecimiento poblacional previsto para la próxima década. Sin embargo, ahora existe amparo legal para equilibrar más el reparto de edificabilidad entre el casco urbano y las parroquias. Hasta ahora, y en base a las restricciones obligadas en la zona rural, el plan daba margen para la edificación de unas 7.000 viviendas nuevas en el municipio: 5.700 en el casco urbano y 2.300 en la zona rural. La reforma de la Lei do Solo hace posible incrementar la edificabilidad en la zona rural, aunque ello significaría, inevitablemente, tener que recortarla en el casco urbano, revisando el modelo de planeamiento al completo.

El gobierno local tiene dudas sobre si el retoque del documento para adaptarlo a la Lei do Solo exigirá una nueva exposición pública. La ley recoge la posibilidad de evitarla si los cambios son mínimos y hay un informe del secretario municipal favorable a ello. Sin embargo, el retoque de los núcleos rurales sin dejar a los afectados la posibilidad de alegar podría generar un amplio descontento social.

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